Reseña de Leviathan: Aguas profundas vol. 1 – Supervivencia, monstruos y humanidad en un océano sin fin
Con Leviathan: Aguas profundas, Ivrea inaugura la publicación en papel de uno de los webtoons coreanos más impactantes y visualmente deslumbrantes de los últimos años. Creado por Lee Gyuntak (guion) y Noh Miyoung (arte), este manhwa —originalmente publicado entre 2018 y 2022— nos sumerge, nunca mejor dicho, en una historia de supervivencia, pérdida y resistencia humana ambientada en un mundo completamente sumergido tras un cataclismo global.
Este primer volumen de Leviathan, editado en formato A5 íntegramente a color y con 300 páginas, no solo marca el inicio de una serie de nueve entregas, sino que también sirve como carta de presentación de un universo tan hermoso como implacable. En sus páginas, el lector encontrará acción, horror, drama y momentos de ternura en un escenario donde la vida humana se ha convertido en una excepción frágil entre monstruosidades marinas y océanos infinitos.
El diluvio eterno: un nuevo mundo sin tierra
Hace un siglo, un cometa impactó contra la Luna, desprendiendo fragmentos que cayeron sobre la Tierra. El cataclismo que siguió —una lluvia perpetua durante setenta años— sumergió los continentes y dejó solo archipiélagos de metal y madera: los barcos en los que los pocos supervivientes se aferran a la existencia.
En ese mundo donde la civilización ha sido devorada por el mar, el joven Bota y su hermana Lita viven junto a su padre en un barco recolector de desechos. El océano ya no es fuente de vida, sino un cementerio líquido donde los restos del pasado flotan junto a criaturas colosales, resultado de mutaciones y desequilibrios naturales.
Lee Gyuntak plantea este contexto apocalíptico con una elegancia sorprendente. No hay largas explicaciones ni sobrecarga de información: el mundo se nos revela a través de la experiencia cotidiana de sus protagonistas, quienes deben buscar agua dulce, combustible, metal y comida, enfrentándose tanto a la hostilidad del entorno como a la crueldad de otros humanos.
Este enfoque convierte a Leviathan en una distopía ecológica y a la vez en un relato profundamente humano, heredero de clásicos como Nausicaä del Valle del Viento o Waterworld, pero con una atmósfera más opresiva y desesperanzada.
Bota, Lita y Kana: el frágil corazón de la supervivencia
El primer volumen introduce con eficacia a sus tres pilares narrativos. Bota, hijo de un legendario buzo, es un joven marcado por la admiración hacia su padre y por la responsabilidad de proteger a su hermana pequeña. Su carácter mezcla la inocencia del niño que aún cree en los héroes con la dureza forjada en la escasez.
Lita, su hermana, es el símbolo de la esperanza, pero también de la vulnerabilidad. Su dulzura contrasta con la crudeza del entorno, recordando que la humanidad persiste incluso cuando el mundo se hunde. Su evolución, especialmente tras los acontecimientos que sacuden la segunda mitad del tomo, augura un papel mucho más complejo en los siguientes volúmenes.
La tercera figura clave es Kana, una arpónista enigmática y carismática que salva a los hermanos de una muerte segura. Antiguamente protegida por el padre de Bota, Kana representa la experiencia, la desilusión y la resiliencia. Su relación con los protagonistas funciona como el ancla emocional del relato: una mezcla de tutora, hermana mayor y figura trágica que arrastra su propio pasado.
La química entre estos tres personajes es uno de los mayores aciertos de la obra. Leviathan no se limita a mostrar la lucha contra monstruos: explora cómo las pérdidas, los vínculos y los recuerdos moldean la voluntad de seguir adelante cuando todo parece perdido.
Un océano de horrores: el enemigo acecha bajo la superficie
Si algo distingue a Leviathan: Aguas profundas de otros relatos posapocalípticos, es su capacidad para equilibrar la épica del combate con la tensión del terror. Los ataques de las criaturas marinas —gigantescas, deformes y carnívoras— no son meros espectáculos visuales, sino auténticos episodios de horror biológico.
Noh Miyoung plasma en cada página una estética abrumadora, donde la belleza del color contrasta con la crudeza de las imágenes. Las profundidades del mar son retratadas como un infierno silencioso lleno de sombras y cuerpos en descomposición, mientras que los ataques de los monstruos —algunos tan desmesurados que apenas caben en el marco— transmiten una sensación de impotencia constante.
El diseño de los leviatanes es magistral: cada criatura parece tener una lógica propia, inspirada en peces abisales, parásitos o crustáceos, y la composición de las escenas recuerda por momentos a la violencia estilizada de Attack on Titan o Blame!. Sin embargo, el terror aquí no proviene de la grandiosidad, sino de la escala: el océano es infinito y el ser humano, insignificante.
Entre el horror y la redención
Más allá de su planteamiento de supervivencia, Leviathan se distingue por su tono emocional. El guion de Lee Gyuntak evita el cinismo habitual en este tipo de historias: en lugar de centrarse en la decadencia humana, explora la capacidad de empatía, la memoria familiar y el sacrificio.
La tragedia inicial —que golpea a los hermanos en los primeros capítulos— define el eje de la serie: el duelo como motor de resistencia. Cada decisión de Bota está marcada por el recuerdo de su padre y por la promesa de proteger a Lita a cualquier precio. Pero, conforme avanza la historia, se hace evidente que sobrevivir no siempre equivale a vivir.
Kana, por su parte, encarna el dilema del guerrero que ya ha visto demasiado. Su relación con los niños mezcla la ternura y la culpa, convirtiéndose en el vehículo a través del cual la obra reflexiona sobre el legado, la responsabilidad y la redención.
Una joya visual en formato papel
Uno de los mayores atractivos de esta edición de Ivrea es la posibilidad de disfrutar del manhwa en formato físico y a todo color, algo poco habitual en publicaciones coreanas. La impresión en papel ilustración permite apreciar el espectacular trabajo cromático de Noh Miyoung, que alterna paletas frías y metálicas en las escenas marinas con tonos cálidos y melancólicos en los momentos íntimos.
El formato A5 resulta ideal para mantener el detalle del webtoon original sin sacrificar fluidez, y las 300 páginas ofrecen una experiencia de lectura envolvente, casi cinematográfica. La edición, idéntica a la coreana, demuestra el compromiso de Ivrea por acercar al público español una obra de enorme calidad técnica y narrativa.
Una travesía que apenas comienza
Este primer tomo de Leviathan: Aguas profundas cumple con creces su función como inicio de saga: establece el mundo, define a los personajes y siembra los grandes misterios. Los lectores encontrarán ecos de la ciencia ficción postapocalíptica clásica, pero también un drama humano de tono intimista y reflexivo.
Su fuerza reside en su equilibrio entre lo visual y lo emocional: cada escena, cada diálogo y cada silencio están pensados para sumergirnos —literalmente— en la experiencia del miedo, la pérdida y la esperanza.
Con Leviathan, Lee Gyuntak y Noh Miyoung firman una historia sobre la pequeñez del ser humano frente a la inmensidad de la naturaleza, pero también sobre la capacidad de seguir adelante incluso cuando todo se ha hundido. Es, en definitiva, una obra de supervivencia y humanidad que transforma el océano en un espejo donde el lector contempla su propio reflejo.
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