Girocòmic. Hace diez años que empezó a andar este certamen centrado en el mundo de las historietas en pleno corazón del parque de la Dehesa de la capital gerundense. Antaño empezó en unas carpas rodeado de los plataneros gigantes de este punto de la ciudad de Girona donde abunda la naturaleza, la calma y gente practicando deporte. Precisamente ahí, nació este evento. En la presente edición cumple diez años de vida. Lo hace con una variedad de actividades, talleres, concursos, actuaciones musicales en el escenario, stands comerciales, galería de stands más artesanales, exposiciones, conferencias y food trucks con una variedad gastronómica que alegra el estómago de cualquiera. La cita del décimo aniversario de este encuentro de amantes de las viñetas tuvo lugar el pasado fin de semana del 11 y 12 de octubre. Es difícil describir todo lo que allí se vivió, se disfrutó y se vio. Difícil, pero no imposible.
Este año la convención de cómic de Girona se celebró en Fira Girona. Al entrar en el recinto ferial llamaba la atención una versión gigante de la mascota del evento. Colgada en el aire y en el centro del espacio observaba a todas las personas que allí nos reunimos. Los stands y las zonas de exposición se hallaban en los ya habituales palets de madera que funcionan como paredes entre las distintas partes del espacio. En la planta baja se mezclaban stands comerciales con paraditas de influencers, escuelas de dibujo, de idiomas, exposiciones y algunos juegos. No me refiero a modernos. No. Había una pequeña zona dedicada a juegos medievales. En muchos de los casos había que mover una pelotita de acero por un laberinto o puentes de madera tallados con una precisión y un mimo digno de recordar. No había manual de instrucciones y, en algunos casos, ni siquiera tenían nombre estos juegos. No hacía falta. El solo hecho de ver cómo la gente jugaba a ellos te animaba a probar suerte para ver si podías mover la bolita por el recorrido establecido y llegar a la meta. Esta propuesta era perfecta para todas las edades.
Como ya va siendo habitual en convenciones de cómic, los asistentes suelen ser grupos de amigos, aficionados solitarios o familias. Muchos niños y niñas disfrutaron de un fin de semana de ensueño con estos juegos y con las otras propuestas que se realizaron durante ese fin de semana. Además, estos eventos son puntos de reencuentros de amigos que solo coincidimos en estos certámenes. No importa dónde vivamos ni cuánto tiempo haga que no nos vemos. Los reencuentros siempre son bienvenidos. Esto solo es posible gracias a eventos como Girocòmic. Otros de los visitantes habituales son los cosplayers. Los Cazafantasmas, un espectacular Buzz Lightyear, personajes de One Piece, Kimetsu no yaiba y de otros animes, cómics y films se mezclaron con el público para que muchos pudiéramos apreciar el arte de su atuendo, fotografiarlos o felicitarlos por lo trabajado de su cosplay.
Sin dejar el ámbito lúdico, en la planta superior había una amplia zona de videojuegos arcade y otra de videojuegos más modernos. Dragon Ball, Mario Bros o Street Fighter fueron algunas de las franquicias protagonistas de este encuentro. Nosotros nos batimos en duelo con unos compañeros de aficiones en un combate de cinco luchadores del videojuego Dragon Ball Sparking Zero. Si bien la cantidad de personajes no es la misma que en anteriores videojuegos de Dragon Ball, la calidad visual de los escenarios, los ataques y la precisión en el trazado de los personajes que casi parecen sacados del manga, convierten a este videojuego en una explosión visual donde, además, se puede luchar con personajes de Dragon Ball Super.
La oferta lúdica no se detiene aquí. Hubo algunos kahoots en el gran escenario y en alguna conferencia. Sin embargo, hubo uno que se convirtió en la estrella que más brilló en todo Girocòmic. Se trata del kahoot de One Piece que organizó DJoseppe10 el domingo 12 de octubre. Josep es un maestro de ceremonias que con dos frases hace vibrar al público. Participamos doscientas personas de distintas edades, procedencia, fans y no fans de One Piece, cosplayers y otakus de todo tipo. El amor hacia la obra estrella de Eiichiro Oda no unió para disfrutar de un test sobre conocimientos del manganime que tanto amamos y disfrutamos.
Nosotros participamos. Aunque no quedamos en el podio, pudimos alcanzar la posición número quince. Cabe decir que las preguntas incluían unas de nivel básico, otras de nivel medio y alguna de nivel alto. Esta variedad, junto a las intervenciones de Josep comentando las jugadas, hicieron vibrar a todos los presentes. Al finalizar y antes de entregar los premios a los ganadores, todos nos hicimos una fotografía para recordar el duelo de kahoots del que participamos con deportividad, ilusión y disfrute. Igual que ver o leer One Piece. Algunas de las preguntas fueron cuál es el número característico de Monkey D. Luffy, terminar la letra en catalán de Binks no sake o cuándo se celebrará la One Piece Symphonic Orquestra en el Palau de la Música de Barcelona. Maravilloso.
En cuanto a la zona gastronómica, reinaba la variedad. Teníamos oferta de platos japoneses como los típicos takoyakis, ramen, yakisoba o algún onigiri. Para los amantes de las pizzas, había un food truck. Lo mismo ocurría con las hamburguesas, los crepes, el café artesanal, etc. Se agradece que haya diversa oferta gastronómica después de pasar casi todo el día en un evento con tantas actividades y stands que ver y disfrutar. Otro de los puntos fuertes fueron las sesiones de firmas de autores y autoras. Esta es una forma en la que los lectores podían conseguir la firma tan deseada de su autor o autora favorita. Sobre este punto, en la sala de conferencias también se celebraron algunas Q&A con algunos artistas. En estas sesiones los fans podían interactuar con sus artistas predilectos. En la planta superior convivía la zona de videojuegos con la zona de podcasts y las paradas más artesanales. Dibujantes que presentan láminas de sus obras, peluches de personajes de manganime, videojuegos o cómics y, en suma, varias propuestas hechas a mano con cariño y dedicación. Aunque no siempre se les mencione, cabe recordar que existen y que, en ocasiones, hallamos verdaderas obras de arte en estos espacios.
Girocómic celebró sus diez años de vida con una salud de hierro. No tiene nada que envidiarles a otras convenciones más longevas. Esperamos que sigan cada año proponiendo actividades igual de diversas que las de este año en el mismo espacio. Dentro del parque de la Dehesa.









