Reseña de A la centésima va la vencida: 99 veces ejecutada, una vez enamorada #1 – Romance, bucles y ejecuciones

El shojo contemporáneo lleva tiempo explorando nuevas fórmulas para refrescar sus tópicos más habituales, y pocas premisas resultan tan originales como la de A la centésima va la vencida: 99 veces ejecutada, una vez enamorada, un manga de comedia romántica con tintes de fantasía oscura y toques de tragedia que acaba de publicar Ediciones Babylon en España. 

Se trata de la adaptación de la novela homónima de Yuuji Yuuji, con ilustraciones de Roharu Kai y diseño de personajes a cargo de Nami Hidaka, cuyo primer volumen nos introduce en una historia de conspiraciones palaciegas, un príncipe de corazón oculto y una heroína atrapada en un bucle de muerte que se convierte, paradójicamente, en su única oportunidad para hallar el amor verdadero.

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A la centésima va la vencida: 99 veces ejecutada, una vez enamorada #1

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El punto de partida no puede ser más dramático: Alpina Shin Silvana, una joven duquesa noble, es acusada injustamente de conspirar contra la llamada Inmaculada. Su prometido, el príncipe heredero, rompe el compromiso y ordena su ejecución sin dudarlo. Pero lo que podría haber sido un simple destino trágico se convierte en una condena repetida: Alpina muere una y otra vez, hasta completar 99 ejecuciones en un ciclo infinito del que parece imposible escapar. 

El lector entra de lleno en esta dinámica casi desde la primera página, asistiendo al desfile de ejecuciones con un humor negro suavizado por el trazo elegante de Roharu Kai, hasta que el giro definitivo lo cambia todo: en su centésima ejecución, Alpina despierta con un nuevo poder, la capacidad de leer los pensamientos del príncipe. Lo que descubre es tan desconcertante como revelador: bajo su fachada de frialdad absoluta, él está realmente enamorado de ella.

Este hallazgo no solo cambia el rumbo de la trama, sino que dota al manga de una energía renovada. Lo que hasta entonces se presentaba como una condena absurda pasa a convertirse en un tablero de juego narrativo donde Alpina puede, al fin, mover las piezas con conocimiento de causa. La historia bascula entonces entre el romance y la intriga, con Alpina intentando aprovechar su última vida para sobrevivir a las conspiraciones de la Inmaculada y, de paso, reconducir su relación con el príncipe. 

Es aquí donde el manga se revela como una obra profundamente juguetona: no se toma demasiado en serio su propia tragedia y sabe reírse de los clichés del shojo de corte palaciego, transformando la condena a muerte en un recurso cómico que, lejos de restarle dramatismo, subraya lo absurdo de las intrigas cortesanas.

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Uno de los grandes atractivos de este primer volumen reside en cómo mezcla tonos y géneros. La serie logra equilibrar comedia y romance sin olvidar el trasfondo de fantasía oscura que otorga fuerza al bucle de ejecuciones. Alpina, como protagonista, es más que una víctima pasiva: la repetición de muertes la ha curtido y le ha dado un punto de ironía y cinismo que rompe con la típica dama noble del shojo. Su evolución es uno de los pilares del relato, y aunque algunos lectores puedan percibirla como demasiado fría o incluso egoísta, lo cierto es que ese contraste con la imagen de la heroína inocente y sacrificada enriquece la historia y ofrece un ángulo novedoso.

No obstante, conviene señalar que no es un manga perfecto: el ritmo del primer volumen puede resultar irregular, ya que la premisa exige repeticiones que en ocasiones ralentizan la narración. Además, los personajes secundarios apenas tienen tiempo para desarrollarse, quedando reducidos a estereotipos de la nobleza conspiradora. Sin embargo, se trata de concesiones comprensibles en un arranque que debe presentar no solo a sus protagonistas, sino también las reglas del peculiar bucle en el que están atrapados. La expectativa, de cara a los siguientes tomos, es que estos secundarios ganen más presencia y que la trama expanda su mundo más allá del ciclo de ejecuciones.

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En cuanto al apartado gráfico, el trabajo de Roharu Kai es sobresaliente en transmitir tanto la belleza del entorno como el dramatismo de las ejecuciones, sin caer en excesos gore ni frivolizar la tragedia. Su estilo se mueve en un terreno intermedio entre el shojo clásico y el moderno: líneas finas, expresividad en los rostros y un diseño de personajes estilizado que recuerda a los cuentos de hadas, pero con un trasfondo sombrío. El aporte de Nami Hidaka en el diseño de personajes es clave: Alpina, el príncipe y la Inmaculada poseen una presencia icónica que los hace inmediatamente reconocibles y refuerza el tono de fábula romántica con toques de sátira. Además, la edición de Babylon en formato B6 con sobrecubierta, incluyendo páginas a color de apertura, convierte este tomo en una pieza atractiva para cualquier colección.

En definitiva, A la centésima va la vencida: 99 veces ejecutada, una vez enamorada #1 es una apuesta fresca dentro del catálogo shojo que Babylon ha traído para este verano. Su mezcla de comedia, romance y fantasía, envuelta en un bucle de muertes tan trágicas como hilarantes, lo convierte en una lectura recomendable para quienes disfrutan de historias que juegan con los clichés y no temen romper moldes. Alpina es una protagonista distinta, con fuerza y carácter, y la relación con su príncipe promete convertirse en el eje de un romance lleno de malentendidos, ironía y redención. Si los siguientes volúmenes logran mantener este equilibrio entre humor y drama, estaremos ante una de las series shojo más originales de la temporada. Para lectores habituales del género, fans de los bucles temporales y amantes de las historias palaciegas con giros inesperados, esta primera entrega es, sin duda, una invitación difícil de rechazar.