Reseña de JoJo’s Bizarre Adventure Part VIII: JOJOLION vols. 23 y 24 – Calamidades, traiciones y la última carta de los Higashikata
Continuará el ritmo mensual como hasta ahora, así que... ¡aun nos queda mucho Jojo!
Lo que todas ellas tienen en común es, aparte de la trama shonen y el estilo épico / dramático del autor, es que todos sus personajes son herederos del linaje Joestar o están relacionados con el inolvidable villano Dio Brando. Pero tras los sucesos de Stone Ocean, cambiamos por completo de escenario y en general de dimensión, situándonos en una cronología totalmente nueva y con personajes que no tienen nada que ver con los anteriores.
JoJo’s Bizarre Adventure Part VIII: JOJOLION vols. 23 y 24 – Calamidades, traiciones y la última carta de los Higashikata
La recta final de JoJo’s Bizarre Adventure Part VIII: JOJOLION alcanza nuevas cotas de tensión y dramatismo en los volúmenes 23 y 24, editados recientemente por Ivrea. Hirohiko Araki vuelve a demostrar su maestría narrativa al sumergirnos en un torbellino de desgracias inevitables, estrategias desesperadas y revelaciones impactantes. Estos dos tomos no solo consolidan el enfrentamiento definitivo entre Josuke y la misteriosa figura del director Satoru Akefu, sino que también muestran la implosión de la familia Higashikata y la profundidad emocional de sus sacrificios.
El despertar de las calamidades: Mitsuba y la maldición del Locacaca
El volumen 23 abre con Mitsuba Higashikata cada vez más paranoica y desconfiada, mientras en la casa familiar los síntomas de la enfermedad de roca de Tsurugi empeoran a pasos agigantados. La presencia de Satoru Akefu merodeando la propiedad intensifica la sensación de fatalidad, con accidentes domésticos cada vez más peligrosos que apuntan a que algo o alguien ha puesto a la familia en el punto de mira. Mitsuba, tras un tenso enfrentamiento en la cocina con su propio Stand Awaking III Leaves, empieza a entender que la calamidad no es un azar, sino un ataque deliberado cuyo objetivo es el nuevo Locacaca.
Paralelamente, Yasuho investiga el paradero del preciado fruto, utilizando a Paisley Park para infiltrarse en la casa a través del móvil de Joshu. Lo que sigue es una de las escenas más angustiosas y magistrales de la serie: Yasuho es descubierta por Jobin, quien sin miramientos sumerge su Stand en el inodoro, dejándola ahogarse sin posibilidad de escapar. Mitsuba, atrapada entre el miedo y la lealtad a su familia, elige proteger a Tsurugi y sacrificar a Yasuho, aunque comienza a vislumbrar que la presencia de Akefu es la causa de la cadena de desgracias.
La traición de Jobin: el precio de la ambición
Uno de los puntos álgidos de estos tomos es el conflicto generacional y moral entre Norisuke y Jobin. El padre, aferrado a sus principios, y el hijo, dispuesto a sacrificarlo todo por salvar a Tsurugi. Tras descubrir la implicación de Jobin en las muertes de Ojiro Sasame y Maako Kitani, Norisuke intenta rebelarse contra los planes de su hijo. En una escena sobrecogedora, Jobin, entre lágrimas, utiliza Speed King para infligirle un golpe de calor a su propio padre, dejándolo inconsciente ante la mirada atónita de toda la familia.
El carácter trágico de Jobin alcanza su clímax cuando, tras asegurar que protegerá la nueva rama del Locacaca a cualquier precio, cae víctima de la propia calamidad orquestada por Akefu. Una pieza de aerosol clavada en su pecho lo hace colapsar en medio de la casa, dejando claro que su ambición desmedida no pudo evitar el destino al que él mismo expuso a su familia.
Josuke y Holy: madre e hijo en la línea entre la vida y la muerte
Mientras tanto, Josuke libra su propia batalla contra las calamidades en el hospital universitario TG. Gravemente herido por los efectos colaterales de la habilidad de Akefu, es salvado en el último momento por Holy Joestar-Kira, en una emotiva escena en la que ambos aceptan su vínculo materno-filial. Holy, al borde del coma, le explica cómo el Locacaca fue utilizado en ella para silenciarla, y le entrega una dosis del fruto experimental para curarse a costa de una parte de su cuerpo. Antes de sucumbir a la enfermedad de roca, Holy aconseja a Josuke que no persiga al enemigo, sino que lo obligue a venir a él. Esta conversación entre madre e hijo no solo reafirma la identidad de Josuke, sino que también lo motiva a seguir luchando bajo su nuevo nombre, Higashikata.
Las calamidades toman forma: Akefu revela su verdadero poder
Araki muestra aquí uno de los conceptos más originales de toda la saga: un Stand que toma forma como la encarnación del infortunio, materializando las consecuencias de las acciones de los personajes. Tanto Rai Mamezuku, desde la cárcel, como Mitsuba en la casa y Josuke en el hospital, comienzan a comprender que Akefu no es solo un hombre, sino un fenómeno que manipula el karma para desencadenar tragedias inevitables sobre quienes se le oponen.
Estos volúmenes de JOJOLION son un ejemplo magistral de cómo Araki combina acción, horror psicológico y drama familiar para construir una narrativa densa y fascinante. La familia Higashikata queda marcada por la tragedia, cada miembro atrapado en la telaraña del Locacaca y las calamidades, mientras Josuke se prepara para el enfrentamiento final que definirá su destino y el de todos los involucrados.
Con un arte que sigue impresionando en su detalle y dinamismo, y con diálogos cargados de significado, estos tomos demuestran que JOJOLION es mucho más que un manga de batallas: es una exploración sobre la identidad, la familia y los límites del sacrificio humano.

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