Reseña de Go Away, Ultramarine: Fragile Light Of Pistol Star – El misterio melancólico de la Isla Escalera
Con Go Away, Ultramarine: Fragile Light Of Pistol Star, publicado recientemente en España por Editorial Moztros, llega por fin una de esas rarezas que combinan misterio existencial, drama juvenil y una atmósfera entre lo onírico y lo inquietante. Basado en la exitosa novela Inakunare, Gunjou de Yutaka Kono, este tomo único de más de 500 páginas ilustrado por Ai Uzuki y Hagu Koshijima plantea una pregunta que atrapa desde el inicio: ¿qué hacemos cuando nos vemos abandonados en un lugar sin salida, rodeados de otros desechados como nosotros? La respuesta se despliega en la Isla Escalera, un espacio que no aparece en ningún mapa y que actúa como escenario metafórico de la adolescencia, la pérdida y la búsqueda de sentido.
Go Away, Ultramarine: Fragile Light Of Pistol Star
El protagonista, Nanakusa, despierta en esta isla extraña y poblada por casi dos mil personas que, como él, parecen haber sido “descartadas” del mundo real. Allí no existe la urgencia, nadie parece querer escapar, y la vida transcurre con una calma que resulta tan perturbadora como cómoda. Nanakusa, de carácter apático y pesimista, decide dejarse llevar por esa rutina hasta que irrumpe en su vida Manabe, su amiga de la infancia. Ella, a diferencia de todos los demás, no acepta el destino impuesto y está decidida a encontrar la salida de la isla. El reencuentro entre ambos marca el inicio de una tensión narrativa fundamental: mientras Nanakusa encarna la resignación, Manabe representa la rebeldía y la esperanza. El contraste entre los dos refleja las contradicciones de la adolescencia, esa etapa en la que resulta más fácil dejarse arrastrar por la apatía que enfrentarse a lo desconocido.Uno de los aspectos más atractivos del manga es la construcción del espacio. La Isla Escalera no es un simple decorado, sino un personaje en sí mismo. Sus playas luminosas, sus escalinatas imposibles, las leyendas sobre una bruja en lo alto y los secretos que esconde bajo su aparente tranquilidad componen un universo que parece sacado de un cruce entre Miyazaki y Shinkai, con un aire a fábula melancólica. La obra juega con esa dualidad: lo bello puede resultar sofocante cuando encierra; lo cotidiano se vuelve inquietante cuando carece de propósito. Así, la isla funciona como metáfora del limbo emocional en el que viven muchos de sus personajes, atrapados en una vida sin rumbo porque han perdido algo esencial que todavía deben recuperar para poder salir de allí.
En cuanto al desarrollo narrativo, Go Away, Ultramarine exige paciencia. La trama avanza despacio, en ocasiones demasiado, presentando un gran número de personajes secundarios que ayudan a dibujar la vida de la isla, pero que rara vez reciben un desarrollo real más allá de un rasgo definitorio. Esta coralidad puede ser frustrante, sobre todo cuando el lector intuye que detrás de cada figura hay una historia que nunca llega a contarse. Sin embargo, esa misma indefinición refuerza la idea de que todos ellos son sombras, restos de vidas incompletas, piezas de un puzle que solo Nanakusa y Manabe parecen tener la valentía de intentar resolver.
El protagonista, en particular, puede resultar difícil de soportar para algunos lectores. Su carácter taciturno, su autodesprecio y su falta de iniciativa hacen que sea tentador empatizar más con Manabe, la verdadera fuerza motriz de la historia. Pero esa incomodidad está pensada: el relato quiere que cuestionemos esa pasividad, que nos preguntemos qué significa realmente vivir sin desear nada. Frente a él, Manabe no solo aporta la luz del optimismo sino también el cuestionamiento de la supuesta normalidad de la isla. Ella encarna la rebeldía adolescente frente al conformismo social, y su insistencia en huir no es solo un capricho, sino la expresión de un instinto vital que se niega a apagarse.Ahora bien, no todo brilla con igual intensidad. Al tratarse de una adaptación condensada de una novela, algunos tramos narrativos pierden fuerza, y el desenlace, aunque coherente con lo planteado, deja cierta sensación de vacío. No es un final explosivo ni pretende serlo: se trata más bien de una conclusión ambigua, abierta a interpretaciones, que puede decepcionar a quien busque respuestas definitivas pero que encaja con el tono de fábula melancólica que impregna toda la obra. En ese sentido, Go Away, Ultramarine apuesta más por la atmósfera y la reflexión que por la contundencia argumental.
Lo que sí queda claro tras leer este volumen integral es que estamos ante una historia que habla de adolescencia, de inseguridades y de la dificultad de encontrarse a uno mismo en un mundo que constantemente impone etiquetas. La Isla Escalera, con sus normas difusas y su calma engañosa, es un espejo de esas etapas de la vida en las que el tiempo parece detenerse, donde uno no sabe si seguir adelante o quedarse donde está por miedo a lo que hay fuera. El manga logra capturar esa sensación universal, y aunque lo haga con altibajos, deja una huella en quienes se dejen atrapar por su tono poético.
El dibujo de Ai Uzuki es, sin duda, uno de los grandes atractivos del tomo. Con un estilo cercano al shojo, de líneas suaves y personajes de diseño juvenil y fresco, logra transmitir la fragilidad y la belleza efímera del entorno. Los fondos están tratados con un detalle suficiente para ubicar al lector sin abrumar, y la paleta de tonos utilizada en las páginas a color refuerza esa sensación de estar dentro de un sueño que oscila entre lo idílico y lo inquietante. El contraste entre la aparente ligereza de los diseños y la densidad de los temas tratados (abandono, frustración, resignación) dota al manga de una riqueza visual que amplifica su lectura.
En definitiva, Go Away, Ultramarine: Fragile Light Of Pistol Star es una lectura que recomendaría a quienes disfrutan de historias introspectivas, con ritmo pausado y una fuerte carga simbólica. No es un manga para quienes busquen acción constante o tramas cerradas con explicaciones contundentes, sino para aquellos lectores dispuestos a sumergirse en un relato que funciona como un espejo turbio y bello de la condición humana. Su fuerza radica en el ambiente que crea, en la relación entre Nanakusa y Manabe y en la pregunta que late desde la primera página: ¿qué has perdido y qué estás dispuesto a recuperar para poder seguir adelante?
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)