Review del manga BJ Alex #9: despedida emocional, deseo redimido y amor sin máscaras - Editorial Panini
El noveno y último volumen de BJ Alex, el manhwa creado por Mingwa y publicado por Panini Manga en formato Maximum (408 páginas en 14,4 x 20 cm), pone punto final a una de las historias BL más comentadas, intensas y complejas de los últimos años. Con sus dos parejas protagonistas, Jiwon y Dong-Gyun por un lado, Chanwoo y MD por otro, este volumen ofrece un desenlace cargado de erotismo, reflexión emocional y redención, reafirmando la identidad de BJ Alex como un manhwa que no teme adentrarse en los claroscuros del deseo y el amor.
El volumen 9 sirve como cierre para las dos grandes historias de la serie. Jiwon toma la decisión definitiva de abandonar su faceta como BJ Alex, dejando atrás no solo la fama y el reconocimiento, sino también la máscara tras la que escondía su dolor. Ahora, ya como pareja estable de Dong-Gyun, afronta una vida que por fin puede vivirse sin dobleces, aunque no por ello exenta de dificultades.
Las dinámicas entre ambos evolucionan desde lo puramente físico a una conexión emocional profunda, reflejada en gestos cotidianos como los intentos de Jiwon por dejar de fumar por el bien de su pareja, o la ternura cómplice de Dong-Gyun al buscar maneras de mantener viva la pasión con su toque atrevido y delicado.
En paralelo, el arco de Chanwoo y MD se convierte en la gran revelación de este tomo. Lo que en sus inicios parecía una dinámica BDSM fría y mecánica, se transforma en una historia de sanación emocional y redescubrimiento afectivo. Chanwoo, marcado por traumas pasados y relaciones abusivas, se enfrenta a su miedo más profundo: el de ser herido de nuevo.
La autora juega con las convenciones del género yaoi, pero se aleja de la fetichización habitual. Aquí, la relación entre dominación y sumisión es abordada con respeto y consentimiento. Ambos personajes crecen al margen de sus roles sexuales, y cuando finalmente se permiten explorar sus sentimientos fuera del escenario del BDSM, lo hacen con una ternura y complicidad que desarman.
Es cierto que no todo en BJ Alex ha sido fácil de digerir. La relación inicial entre Jiwon y Dong-Gyun fue problemática, marcada por desequilibrios de poder, silencios y límites difusos. Pero precisamente por eso el final resulta tan poderoso: porque no hay redención sin conflicto, y porque ver cómo ambos personajes se esfuerzan por sanar y construir una relación basada en el respeto mutuo es profundamente catártico.
Visualmente, el volumen vuelve a destacar por el estilo de Mingwa: sensual, elegante y expresivo. Las ilustraciones a color, el uso simbólico del rojo y los tonos oscuros para representar el deseo o el conflicto, contrastan con escenas más cálidas y luminosas en los momentos de reconciliación y amor. La narrativa visual es uno de los puntos fuertes de la obra, especialmente en cómo representa el erotismo no solo como acto físico, sino como expresión emocional, con toda su carga de vulnerabilidad, deseo y cuidado mutuo.
Este último volumen logra cerrar de forma satisfactoria todos los arcos narrativos, sin caer en el cliché del final perfecto. Sí, hay felicidad, playa, promesas y manos entrelazadas, pero también quedan cicatrices, dudas y silencios que solo pueden enfrentarse con tiempo, compromiso y amor. Y eso es precisamente lo que hace que BJ Alex funcione: su honestidad emocional.