Con Monstress Vol. 9: Las poseídas, Marjorie Liu y Sana Takeda continúan construyendo uno de los universos más complejos, oscuros y hermosos del cómic contemporáneo. Esta nueva entrega, publicada recientemente por Norma Editorial en un volumen de 192 páginas a todo color, confirma que Monstress no es simplemente un relato de fantasía, sino una profunda reflexión sobre el poder, la opresión, la lealtad y las heridas que dejan las guerras, tanto en los pueblos como en los individuos.
Tras los eventos devastadores del tomo anterior, que llevaron a Maika, Kippa y Ren al inhóspito planeta prisión de los Dioses Antiguos, Las poseídas nos devuelve al Mundo Conocido. Pero las cosas han cambiado: en su ausencia, ha pasado un año, y el megalómano Lord Doctor ha aprovechado para tomar el control de Zinn y desencadenar un auténtico infierno sobre las tierras arcanas.
Liu teje en este volumen una narrativa cargada de tensión, donde la traición no siempre proviene de los enemigos, sino también de aquellos que alguna vez se consideraron amigos. La desconfianza impregna cada diálogo, cada mirada, cada silencio. Maika descubre que no solo su padre es un enemigo imposible de subestimar, sino que la herencia que lleva en la sangre —y la conexión que comparte con Zinn— pueden terminar destruyéndola a ella y a todo lo que intenta proteger.
Desde las Islas de las Especias, un refugio bajo dominio pirata, Maika, Kippa y Ren se ven obligados a reorganizarse y planear un contraataque. Este cambio de escenario aporta una atmósfera distinta: de las mazmorras opresivas de Golga pasamos a puertos bulliciosos, intrigas marinas y alianzas precarias. En todo momento se respira la sensación de que el tiempo se agota.
Uno de los mayores logros de Liu es la evolución de los personajes principales. Maika, a menudo descrita como fría y cruel, se revela aquí más vulnerable que nunca. La relación con su madre sigue marcándola profundamente, aunque ahora se dibuja un matiz más inquietante: ¿fue Moriko realmente una víctima de las circunstancias, o utilizó a su hija como una herramienta? A medida que Maika explora los recuerdos de su madre y sus propias decisiones, surge la inquietante pregunta de si su destino es ser simplemente un arma más en manos de otro poder.
El trío protagonista sigue siendo el corazón de la historia. La dulzura y la tenacidad de Kippa contrastan con la aspereza de Maika, y la astucia de Ren equilibra al grupo. En este volumen, la relación entre ellos se enriquece: Kippa intenta ganar más independencia y hacerse valer, mientras Ren comienza a tomar decisiones más calculadas, conscientes del peligro que los rodea. Esta dinámica es uno de los elementos más entrañables y humanos de la saga.
Las intrigas políticas que siempre han definido Monstress alcanzan aquí un nuevo nivel. Las luchas por el control del Mundo Conocido se entrelazan con las estrategias de los distintos clanes, cortes y facciones. La familia de Maika, con sus alianzas retorcidas y sus secretos milenarios, vuelve a ser un foco narrativo, subrayando que los mayores enemigos pueden encontrarse dentro del propio linaje.
Los diálogos entre personajes como la abuela de Maika, su tía y los líderes de las distintas cortes son tensos y fascinantes, con distintas visiones sobre cómo enfrentarse al monstruo que habita en la protagonista y al caos desatado por Lord Doctor. Este elemento de política fantástica resulta refrescante y muy bien llevado, aportando capas de profundidad al universo.
Si la historia de Liu es rica y compleja, el arte de Sana Takeda es, sencillamente, sublime. Cada página es un cuadro. Las criaturas arcanas, los híbridos humano-animales, los escenarios oníricos y las escenas de combate están dibujadas con un detalle asombroso y un uso del color etéreo y evocador. Takeda domina tanto la delicadeza de una mirada como la brutalidad de un monstruo devorando todo a su paso.
El contraste entre las paletas luminosas de las escenas más tiernas —como los momentos de camaradería entre Kippa y Ren— y los tonos sombríos y retorcidos de las secuencias con Zinn y los Rift Fiends refuerza la dualidad de la historia: la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, dentro y fuera de los personajes.
Cada viñeta invita a detenerse, a explorar los pequeños detalles que pueblan los fondos y las expresiones. Hay un lirismo en el arte de Takeda que convierte a Monstress en algo más que un cómic: es una experiencia visual de primer nivel.
Monstress Vol. 9: Las poseídas no resuelve todos los conflictos planteados hasta ahora, ni pretende hacerlo. Más bien, actúa como un puente hacia algo mayor, preparando el terreno para una confrontación que promete ser épica. Los últimos capítulos dejan claro que tanto Maika como sus enemigos están más decididos que nunca, y que la lucha que se avecina pondrá a prueba su humanidad, su voluntad y su capacidad de sacrificio.
Monstress sigue siendo una de las series más ambiciosas, cautivadoras y bellamente ejecutadas del cómic actual. Este noveno volumen reafirma por qué la obra de Marjorie Liu y Sana Takeda ha cosechado premios y reconocimiento internacional: por su capacidad de combinar un universo fantástico original y matizado, personajes profundamente humanos y un arte simplemente espectacular.
Si bien su densidad y complejidad pueden resultar abrumadoras para algunos lectores ocasionales, para quienes sigan la serie desde el principio, Las poseídas es una lectura obligada que enriquece aún más la mitología de este mundo y sus protagonistas.