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Reseña del cómic Los ojos de oro – Un cuento íntimo entre jardines, estrellas y heridas invisibles - Astronave

Reseña del cómic Los ojos de oro – Un cuento íntimo entre jardines, estrellas y heridas invisibles - Astronave

Portada del cómic Los ojos de oro de Lucie Quéméner y Marie Desplechin, editado por Astronave

Hay cómics que no se leen, se sienten. Los ojos de oro, publicado por el sello Astronave de Norma Editorial, es uno de ellos. Esta delicada adaptación gráfica del libro de Marie Desplechin, reinterpretada por Lucie Quéméner, transforma una historia de soledades compartidas en una experiencia visual y emocional que invita al lector a mirar más allá de lo evidente, hacia un universo de vínculos frágiles, deseos callados y aprendizajes intergeneracionales.

Portada del cómic Los ojos de oro de Lucie Quéméner y Marie Desplechin, editado por Astronave

La edición de Astronave está a la altura de la obra. El formato en cartoné, de gran tamaño (19,5 x 25,5 cm) y con 152 páginas, permite disfrutar al máximo del apartado visual. Su precio (22,50 €) puede parecer elevado a primera vista, pero se justifica por la calidad del papel, la impresión y, sobre todo, la experiencia lectora que ofrece. Los ojos de oro no es una lectura para pasar el rato: es un cómic que se queda dentro, que te acompaña, que te obliga a mirar hacia tus propios vínculos y heridas.

Los ojos de oro 
Portada del cómic Los ojos de oro de Lucie Quéméner y Marie Desplechin, editado por Astronave
Edmée es una joven óptica astrónoma que vive con la cabeza literalmente entre las estrellas. Su mundo está hecho de imágenes del cielo profundo, de observaciones silenciosas y de una rutina que la aleja del ruido cotidiano. Un día, su jefe le encarga cuidar a su hija, Violette, una niña curiosa, solitaria y ávida de atención. Así comienza una amistad improbable que se despliega con sutileza entre conversaciones nocturnas, paseos por el jardín, y una intimidad que se forja sin que ninguna de las dos protagonistas lo planee.

Los ojos de oro habla de temas difíciles con una sutileza admirable: la soledad infantil, la negligencia parental, la necesidad de afecto, el duelo y la distancia emocional entre generaciones. También explora con mucha inteligencia los peligros de proyectar expectativas desmedidas sobre el otro. Violette, fascinada por Edmée, empieza a depender emocionalmente de ella, mientras que Edmée, desbordada por su propia fragilidad, no siempre sabe cómo gestionar esa conexión. El resultado es un relato tierno pero también inquietante, que no ofrece soluciones fáciles.

Este equilibrio entre ternura y tensión, entre lo poético y lo real, es lo que convierte a Los ojos de oro en una lectura tan singular. No es un cómic infantil, aunque pueda leerse desde la infancia. Tampoco es una novela gráfica solo para adultos. Es una historia abierta, ambigua, donde los márgenes entre el cuento, la introspección y el drama cotidiano se entrelazan para ofrecer una experiencia profunda y emocional.

Portada del cómic Los ojos de oro de Lucie Quéméner y Marie Desplechin, editado por Astronave

Lucie Quéméner reinterpreta la novela original con sensibilidad, convirtiendo al niño protagonista en una niña y potenciando así la mirada de género y el diálogo entre dos mujeres en momentos vitales muy distintos. Violette, en su infancia marcada por el abandono afectivo, se encuentra en Edmée una figura ambigua, casi mágica, a medio camino entre una hermana mayor, una cuidadora y una amiga. La ternura que las une es innegable, pero también lo es la tensión latente cuando los límites entre el afecto y la idealización se difuminan peligrosamente.

Uno de los mayores aciertos del cómic reside en cómo aborda los afectos sin recurrir a explicaciones didácticas o escenas forzadas. La relación entre Edmée y Violette se construye a base de gestos, silencios, miradas y pequeños rituales cotidianos. El guion evita caer en lo obvio, y eso exige del lector una atención y sensibilidad especiales. Esta es una obra que no grita sus emociones; las susurra con una delicadeza a veces desconcertante, casi etérea.

Portada del cómic Los ojos de oro de Lucie Quéméner y Marie Desplechin, editado por Astronave

Visualmente, Los ojos de oro es una maravilla. La paleta de colores pasteles, dominada por azules, rosas y amarillos suaves, crea una atmósfera onírica que encaja a la perfección con el tono introspectivo del relato. El trazo es simple pero expresivo, con personajes de rostros enigmáticos que parecen flotar en escenarios a medio camino entre el sueño y la realidad. Esa estética espacial, casi extraterrestre, transforma lo cotidiano en algo mágico. Los jardines, las estrellas, las casas, todo parece formar parte de un mundo secreto solo accesible para Edmée y Violette.

En definitiva, Los ojos de oro es una joya del cómic contemporáneo, una obra poética y profunda que demuestra que las historias más sencillas pueden esconder las emociones más complejas. Perfecta para lectores que buscan algo más que entretenimiento: una experiencia que emocione, cuestione y conmueva.
Escrito por

Country girl, lectora voraz, serieadicta y dueña de bjd y demás muñecas asiáticas. Me encanta el cómic americano y el japones y la repostería de todo tipo, tanto comérmela como prepararla!