La editorial Arechi sigue ampliando su catálogo manga con nuevas obras cortas para todos los lectores y una de sus recientes incorporaciones fue el tomo único de Tsukiko Hiruno titulado Fuimos estrellas en la isla de los vampiros (Kirameku Hoshi no Kyuketsuto) un manga delicado, fantasioso y lleno de esperanza.
El manga se nos presenta en un sencillo formato en rústica con sobrecubiertas extraíbles que envuelven el manga con una bonita estampa a todo color de sus protagonistas. El interior, formado por 208 páginas en blanco y negro tiene un tamaño aproximado de 128×182 mm y se vende por 9.95€ en librerías especializadas, tiendas de cómics y a través de la web de la editorial.
Nos encontramos en la isla Kôsei, donde cohabitan humanos y vampiros. Aquí la vida es mayormente nocturna, relajada y tranquila, se convive en paz y sus residentes aceptan con los brazos abiertos a todos aquellos que quieren descansar en su remanso de paz nocturno.
Asumi es una joven que no sabe nada acerca de los vampiros, pero que desde niña siempre ha soñado con visitar esa mágica isla, a la que llega para trabajar como sirvienta de Louis, el primero de los muchos vampiros que conocerá.
La luz del optimismo y la alegría que caracterizan a Asumi llegaran irradiando a todo aquel que se le acerque, ya sea la otra criada de la casa, o al joven señorito, qué vera como su día a día cambia drásticamente y como Asumi, con su desparpajo y sinceridad, barrerá las sombras oscuras de toda la casa.
Una historia de superación, de fortaleza, de aprender a amar y sobre todo de dejar marchar, en la que sus dos protagonistas, Asumi y Louis, podrán aprender el uno del otro.
Estamos ante un manga autoconclusivo con una historia tierna, delicada y con el punto de fantasía justo para hacernos soñar. En este sentido es más importante el desarrollo de los personajes que el que sean fantásticos, siendo más una excusa para la ambientación que un elemento esencial para la trama.
Esto provoca que sus personajes, acciones y ambiciones sean el eje central en el que se basa la obra, y que, por lo tanto, sean lo más importante e interesante. Por suerte están bien realizados, con personalidades definidas y acciones acorde a estas. Nada demasiado impresionante pero sí creíbles en su contexto.
En cuanto al apartado artístico, podemos ver como este es el punto más llamativo del manga. Su arte es hermoso, delicado, lleno de detalles y matices que hacen real el dibujo sobre el papel. Una verdadera joya que no se queda corta con los fondos nocturnos ni con los paisajes, lo que deja claro que este es el principal atractivo de esta obra.
Así pues, estamos ante una trama sencilla, con personajes simples pero bien elaborados y un arte realmente espectacular. No será la obra de nuestras vidas, pero nos ha parecido una buena lectura y un entretenimiento más que merecido.





