Seguimos con nuestras reviews habituales dentro del catálogo de Norma Editorial, siendo hoy el turno del último número publicado de Heavenly Delusion, el 8º tomo creado por Masakazu Ishiguro y que la editorial lanzó al mercado el pasado mes de Julio.
Como ha ido sucediendo anteriormente, nos encontramos ante un tomo con formato rústica y sobrecubiertas extraíbles que tiene un tamaño de 13 x 18.2 cm, en cuyo interior encontramos una media de 192 páginas en blanco y negro. El precio de cada nuevo tomo de la serie es de 9€ y se encuentra disponible en librerías, tiendas de cómics y a través de la web de la editorial.
Un brutal terremoto abruma a los niños de la escuela después de haberse disgregado al colapsar el "Instituto Takahara". Ahora, lejos del cerrado recinto tienen que aprender a convivir con más gente, con sus nuevos nombres y a ello se le suma que el caos del terremoto los deja solos, sin ningún tipo de adulto al cargo y valiéndose por sí mismos.
Entre tanto, se empiezan a entrever ciertos rasgos de una persona que se suponía muerta en la forma de actuar de Nata, quien supuestamente había perdido la memoria al salir del centro, pero que ahora ha recuperado. ¿Pero es realmente Nata o se ha convertido en otra persona?
Por su lado, Maru y Kiruko siguen viajando en busca del centro de Nara del instituto Takahara y, en su trayecto, se topan con un "hombre extraño", alguien que ellos desconocen, pero que fue a su vez uno de los alumnos de ese centro hace ya tiempo. La sorpresa llega cuando dicho instituto es más extraño de lo que esperaban, veneran a una chica que se encarga de rezar y sellar a los Hirukos y quien habla de Tokyo y de su vuelta.
Se empiezan a juntar las piezas de este extraño rompecabezas, dando lugar a algo nuevo, lleno de preguntas y de todavía más incógnitas de las que teníamos en mente. ¿Qué son realmente los Hirukos? ¿Y qué ha sido de todos aquellos niños que se disgregaron?
Poco a poco parece que los personajes que hemos ido viendo hasta ahora empiezan a coincidir, aunque en momentos diferentes de sus vidas. Maru y Kiruko han llegado a su destino, aunque no están encontrando a nadie que les dé las respuestas que buscan. Mientras que los niños, ahora crecidos y convertidos en adultos, buscan reencontrarse con aquellos antiguos compañeros que perdieron tras el terremoto.
¿La duda es, serán estos nuevos adultos capaces de responder las dudas de Maru y Kiruko? Porque Maru nota que tienen algo especial, algo cercano a los Hirukos, ¿pero ellos reconocerán en él a la Tokyo que de niña jugaba en el colegio a su lado?
Saltando al arte del manga, encontramos el mismo estilo de siempre, pero con pequeños cambios que nos están gustando mucho. Nos encanta ver como los personajes antes infantiles, ahora han crecido y se muestran como adultos, con actitudes muy diferentes a las de la escuela y unos cuerpos muy diferentes que no esperábamos encontrar aquí.
En conclusión. Cuando se cierra una puerta se abre una ventana y en este manga hay ventanas y puertas por todos los lados. No sabemos muy bien si se acerca hacia su final o hacia el punto fuerte de la trama, pero a nosotros nos tiene cada vez más enganchados.