Manga: Reseña de Konosuba, de Masahito Watari - Ivrea

La editorial Ivréa lanzaba este verano el esperado manga Kono Subarashii Sekai ni Shukufuku wo!, popularmente conocido como Konosuba, uno de los isekai más populares entre los otakus gracias a su absurdo humor y sus despreciables personajes.

Reseña de Konosuba, de Masahito Watar - IvreaReseña de Konosuba, de Masahito Watar - Ivrea

Basado en la popular serie de novelas que dieron lugar al descabellado anime aun más popular que ya es de sobras conocido, el manga que nos brinda la editorial es una colaboración entre el autor de estas, Natsume Akatsuki, el dibujo de Masahito Watari y los diseños de Kurone Mishima. 

Actualmente, el manga cuenta en Japón con 11 tomos recopilatorios, y a nuestro país llega en tomos dobles (2 en 1, unas 400 págs por cada libro de Ivrea) y en formato B6, contando con páginas a color y un precio de 14 €, contando con una cadencia bimestral.

Reseña de Konosuba, de Masahito Watar - Ivrea
Kono Subarashii Sekai ni Shukufuku wo!
Kazuma Sato es un NEET, un hikikomori y en general un inútil de manual hasta que un día decide salir de casa y el destino decide acabar con su miseria. O eso le habría gustado.

Tras morir deplorablemente del susto frente a un lento tractor al cual confunde con un camión a punto de atropellar a una niña, es presentado frente a la diosa Aqua, la cual tras reirse de su triste suerte y su lamentable vida (y muerte), le ofrece reencarnarse en un mundo de fantasía para enfrentarse al clásico Rey Demonio llevándose para ello lo que él desee.

Kazuma, que además de inútil es un troll de cuidado, decide rápidamente que se quiere llevar a su nueva vida: A la propia Aqua, que quizá no le sirva de nada pero así al menos le jode la vida por haberse reído de él.

Tras este inicio bastante accidentado, la pareja llega al peculiar mundo de fantasía para descubrir que la vida de los aventureros no es tal y como imaginaban. 

Reseña de Konosuba, de Masahito Watar - Ivrea
Tras sufrir la vida del novato y terminar humillados y de babas de rana hasta el culo, deciden buscar más miembros del grupo para ayudarlos en sus misiones... aunque eso solo convierte al equipo en un desastre aun mayor cuando dos chaladas terminan de completar el cuarteto: La Archimaga Megumin, una maestra de la magia de explosión que solo puede disparar un hechizo al día, y Darkness, una cruzada masoquista que solo busca que los monstruos y villanos realicen todo tipo de vejaciones con su persona.

Llegados a este punto, la historia sigue las aventuras del grupo de aventureros más divertido del género isekai, teniendo como foco el reguero de desastre que dejan tras ellos a causa de la despreciable y egoísta personalidad que los define.

Para aquellos que ya conocen la obra, la historia que cubre el manga es básicamente la misma del anime del estudio Deen de 2016, pero llegados a este punto es mejor que dejéis tras vosotros la idea preconcebida que tenéis de Konosuba por que, realmente, el humor del manga es bastante diferente al del anime.

Reseña de Konosuba, de Masahito Watar - Ivrea
Si bien la trama es la misma y lo narrado es idéntico, ese humor desquiciado que se palpa en el anime viene a ser reemplazado por un tono de broma mucho más inocente al que la franquicia nos ha acostumbrado.

Los cuatro protagonistas siguen rodeados del caos y la despreciable conducta que tanto nos encanta, logrando que el tomo sea inmensamente divertido, pero de alguna forma ese toque de locura ha quedado reemplazado por una comedia que, aunque menos ida de la olla, es enormemente disfrutable.

Especialmente la llegada del Duhallan es una joya, con los cuatro héroes liándola como nunca y provocando en el proceso que todo el pueblo se vea afectado por culpa de la obsesión de Megumin con su hechizo Explosion.

En esencia, el foco de atención de esta historia son Kazuma y sus compañeras, y el manga se centra en ellos hasta el punto en que el mundo en el que están viviendo sus aventuras parece quedar en el olvido, ¿A quién le importa el Rey Demonio tras conocer a esta panda de cabritos?

Reseña de Konosuba, de Masahito Watar - Ivrea

El arte de Masahito Watari complementa la naturaleza mordaz de latrama con un estilo artístico que deforma a los personajes a un estilo más chibi de lo que recordamos de ellos.

Si bien complementa el tono humorístico del manga, su estilo moe hace que los personajes se vean menos despreciables y mucho más dulces de lo que estamos acostumbrados, pero al mismo tiempo le da un lavado de cara en cuanto a calidad de la obra al dotarlos de mucha expresividad.

El resultado es un manga que nos relata la conocida historia de Konosuba de una forma similar pero diferente al narrar las mismas bromas en un tono mucho menos aberrante, haciendo que incluso aquellos que ya conocemos a esta gentuza de hace tiempo, logremos disfrutar sus aventuras como si fuera la primera vez.

Un nuevo punto de vista que nos trae una vez más a esta panda de chalados para sacarnos unas buenas risas.





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