El Festival de los Gladiadores de Annwfn entra en su fase seria. El volumen 20 de Four Knights of the Apocalypse, que Norma Editorial publica en España, deja atrás la batalla campal inicial y se mete de lleno en los combates de la fase final, ya con dieciséis supervivientes y con el grupo de Percival repartido por el cuadro. Nakaba Suzuki convierte el tomo en una sucesión de duelos uno contra uno, y eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes: ritmo endiablado y personajes secundarios con por fin algo que hacer, pero también la sensación de que el arco avanza a base de combates en fila.
Dónde estamos: Tristan, el Caldero y el torneo de sir Beltreipe
Para quien venga del tomo anterior, la situación es la siguiente. Percival y los suyos han viajado hasta el reino de Arthur con la misión de frenarlo y, guiados por Gawain, han llegado al Caldero de Annwfn. Allí han encontrado a Tristan, pero el príncipe de Liones los ha tratado como si fuera otra persona y los ha rechazado sin explicaciones. Sin entender nada, el grupo se ha inscrito en el torneo que organiza sir Beltreipe, uno de los Cuatro Males, y todos han conseguido colarse entre los dieciséis mejores. Por el camino se han reencontrado con Isolde y Chion. El objetivo es derrotar a Beltreipe, y para llegar hasta él toca ganar combates.
Percival contra los gemelos: un combate con truco
El tomo abre cerrando el enfrentamiento entre Percival y Gareth, y lo hace con uno de los giros más ingeniosos del arco. Percival consigue por fin conectar su Meteor Hand después de varios intentos, pero el golpe no hace daño alguno. El Gareth al que estaba atacando no es Gareth: es Dareth, su hermano gemelo, que murió protegiéndole y al que Gareth es capaz de invocar como espíritu. Los hermanos se intercambian en mitad del combate y Dareth, inmune a los ataques físicos, aprovecha para clavarle a Percival su espada Soul Free, capaz de separar el alma del cuerpo.
Los gemelos dan el combate por ganado, y Suzuki juega con eso. Percival se levanta como si nada, para desconcierto de Dareth, y cuando empieza a drenar la vida de Gareth con su poder, es el propio Dareth quien grita al árbitro que se rinden. Percival perdona a su rival, que acaba desplomándose sin que su hermano fantasma pueda sostenerlo. Es un combate que funciona porque el truco de los gemelos está bien planteado y porque el desenlace dice mucho de Percival, que sigue sin ser capaz de rematar a nadie que le da pena.
Anne contra Diodora: el combate que da sentido al tomo
El plato fuerte del volumen es el duelo entre Anne y Diodora, el hijo de Ironside. Antes de que empiece, Suzuki resuelve el misterio del participante del paquete sorpresa: detrás estaba Dubs, que había venido a entregar al grupo sus armas después de ponerlos a prueba. Anne sube a la arena estrenando equipo y con muchas cuentas pendientes con la familia de su rival.
El combate es de lo mejor que ha dado la serie en tiempo. Diodora consigue herir a Anne y le pide que se rinda porque no quiere hacer más daño a una mujer. Anne le responde revelando que le ha partido el yelmo en dos y le suelta que tiene talento, pero que nunca ha tenido que jugarse la vida porque se ha criado entre algodones. Diodora ataca con su técnica de las mil cruces, Anne le supera con su Mirage Stinger, y la conversación se va volviendo cada vez más incómoda: Anne le pregunta si sabe algo del chico que recorrió un camino tan triste por culpa de su padre, y usa su poder de interrogadora para obligarle a hablar.
Lo que sale de ahí le da la vuelta al personaje. Diodora confiesa que de privilegiado nada: no tiene poder, ni magia, ni salud, y solo sigue vivo gracias a su padre y a Camelot. Y ese padre que tanto le quería se ha olvidado de él, obsesionado con los Cuatro Caballeros del Apocalipsis. Está en el torneo para devolverle esos recuerdos. Suzuki consigue que un personaje presentado como un niño consentido pase a despertar lástima en un par de páginas, y lo hace sin trampas.
El desenlace es sucio, y está bien que lo sea. Turret, uno de los escoltas de Diodora, lanza a su bestia invisible, Salvahn, contra Anne para asegurar la victoria de su protegido. Diodora se da cuenta, pero no consigue detenerle, y Percival tiene que intervenir para salvar a su amiga. El combate se le da a Diodora, que tampoco sale contento: le reprocha a Turret una jugada que su padre jamás habría aprobado. Turret se justifica con que hay que ganar a cualquier precio, y Gawain no tarda en dejarle claro lo que opina de esa filosofía.
Nasiens, Gawain y Howzer toman el relevo
Nasiens se enfrenta a Rothes, el otro escolta de Diodora, en un duelo que Suzuki plantea casi como un problema químico. Nasiens prueba el efecto del calor sobre su polen con los guantes bipolares y desata un mar de llamas, pero Rothes sale indemne: su poder, Gatekeeper, conecta con el Purgatorio y le protege del frío, del calor y del veneno. Abre una grieta y deja salir un miasma letal que empuja a Nasiens hasta el borde de la arena. La respuesta llega del colgante del Árbol Sagrado, con el que Nasiens absorbe el miasma y destruye la grieta. Rothes, acorralado, se rinde.
Después le toca a Gawain contra Turret, y aquí hay ajuste de cuentas. Turret se pasa el combate hablando de castigar su insolencia, y Gawain le responde con una bola de fuego y un «hablas demasiado». El domador invoca a Salvahn, que vuela y la pilla por sorpresa, y Gawain responde con diez bolas de trueno que parecen desvanecerse y acaban reventando a la bestia. Turret revela entonces que sus criaturas salen de las puertas del Purgatorio que abre Rothes, y el duelo sube de nivel hasta que Gawain se transforma con su poder y lo derrota. Desde la grada, Balin no le quita ojo.
El tomo cierra con el arranque de Howzer contra Balin, que le gana el primer intercambio de armas y obliga a Howzer a sacar su Super Cyclone. El volumen se corta con el combate en marcha, y el cierre funciona como gancho para el siguiente.
El dibujo y la edición
Suzuki sigue siendo un dibujante de acción de primera. Los combates se leen con claridad, las técnicas tienen diseños con personalidad y el combate de Gawain luce especialmente en las viñetas grandes. Donde flojea es en los fondos: la arena de Annwfn es poco más que un suelo y unas gradas, y tras varios duelos seguidos se echa en falta algo más de variedad visual. También se nota el humor de Suzuki, a veces fuera de lugar, pero en este tomo está bastante contenido.
La edición de Norma mantiene el formato de toda la colección: tomo de 11,5 x 17,5 cm en rústica con sobrecubierta, 192 páginas en blanco y negro y un precio de 9 euros. Es una edición sin extras, correcta y alineada con el resto de la serie. Si queréis repasar el tramo anterior, en nuestra reseña de Four Knights of the Apocalypse 17, 18 y 19 contamos cómo arrancó el viaje hacia Annwfn. La ficha del tomo 20 en la web de Norma incluye además un avance de páginas.
Nuestra opinión
El volumen 20 es de los más entretenidos de la serie en los últimos tiempos. El combate de Anne contra Diodora es el motivo principal para leerlo y por sí solo justifica el tomo, porque le da a un antagonista secundario un trasfondo que le cambia por completo. Los duelos de Nasiens y Gawain cumplen y el de los gemelos tiene un truco muy bien pensado. La pega es estructural: el formato torneo convierte el arco en una lista de combates y el misterio de Tristan, el gran interrogante de este tramo, queda aparcado mientras se suceden los duelos. Toca esperar al siguiente volumen para tirar de ese hilo.
Título: Four Knights of the Apocalypse 20
Autor: Nakaba Suzuki
Editorial: Norma Editorial
Editorial japonesa: Kodansha
Formato: Rústica con sobrecubierta, 11,5 x 17,5 cm
Sentido de lectura: Oriental
Páginas: 192 en blanco y negro
Precio: 9,00 €
Fecha de publicación: 7 de agosto de 2026
ISBN: 978-84-679-8347-0
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)