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Superman: El espectro de la kryptonita — la reseña del Black Label más raro del año

Superman: El espectro de la kryptonita — la reseña del Black Label más raro del año

DC Black Label sigue siendo el espacio donde el catálogo de superhéroes se permite experimentos que jamás cabrían en la colección regular, y Superman: El espectro de la kryptonita es de los ejemplos más radicales que ha dado el sello en lo que va de año. W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, el equipo detrás de Ice Cream Man, aplican su estilo de horror silencioso a un material tan manido como la kryptonita, y consiguen que cada variedad del mineral se convierta en la excusa perfecta para desmontar a Superman desde un ángulo distinto.

Superman: El espectro de la kryptonita — la reseña del Black Label más raro del año

Qué pasa en este tomo

El planteamiento es tan simple como perturbador: un meteorito cae en la Tierra cargado de variedades de kryptonita que nadie ha visto nunca, y Superman, con Batman como compañero de laboratorio, decide exponerse a cada una para averiguar qué le hace antes de que caigan en las manos equivocadas. Lo que en otro cómic sería la premisa de un solo número aquí se convierte en la estructura entera del tomo: cada fragmento es un episodio autoconclusivo con su propio tono, su propio género y su propia forma de desmontar al personaje.

La kryptonita verde no le hace perder fuerza, le rompe la percepción del tiempo: Superman empieza a vivir el futuro fuera de orden mientras sigue plantado en el presente, lo que convierte una pelea rutinaria contra Solomon Grundy en un rompecabezas de causas y efectos desordenados. La kryptonita cobalto lo hace crecer sin parar, número tras página, hasta convertirlo en un kaiju de escala urbana que Batman tiene que ayudar a contener antes de que Metrópolis quede aplastada bajo sus propios pies. La kryptonita moteada lo devuelve a su adolescencia en Smallville, no como recuerdo sino como si volviera a vivirla desde dentro, con todo el desajuste emocional de un adulto que de pronto vuelve a tener las inseguridades de un adolescente con superpoderes.

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El giro más raro llega con la supuesta kryptonita arcoíris, que resulta no ser kryptonita en absoluto: es una señal de auxilio de la Quinta Dimensión, y Superman queda atrapado mentalmente en ese territorio absurdo mientras Mister Mxyzptlk intenta contactar con él rompiendo la cuarta pared a través de la propia narración del cómic, cambiando de canal de televisión, de formato de página, de estilo de dibujo. Es el número más arriesgado formalmente de los cinco y también el que más deja ver la influencia de Ice Cream Man en la forma de contar.

Todo converge en el cierre, donde se descubre que Lex Luthor lleva todo el tomo preparando un as bajo la manga: un Kryptonite Man clonado a su propia imagen e irradiado con todas las variedades del espectro a la vez. El enfrentamiento final no es solo físico, es la pregunta que lleva flotando todo el tomo formulada por fin en voz alta: si el hogar de Superman puede hacerle tanto daño de tantas formas distintas, ¿vale la pena seguir cargando con él?

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Lo llamativo del capítulo de la Quinta Dimensión no es solo el riesgo formal, sino cómo consigue que Mxyzptlk deje de ser el bufón de siempre para convertirse casi en un mensajero desesperado: sabe algo que Superman no sabe, y toda su payasada de cambiar canales, formatos y estilos de dibujo es, en realidad, el único idioma que tiene a mano para hacerse entender desde un territorio que no obedece ninguna lógica humana. Cuando por fin se revela que la supuesta kryptonita arcoíris nunca fue una amenaza sino una llamada de auxilio, el chiste recurrente del personaje se convierte en el momento más melancólico del tomo.

El arte de esta edición

Martín Morazzo cambia de registro en cada número sin que el tomo pierda nunca su propia identidad visual, algo que ya había demostrado en Ice Cream Man y que aquí lleva a un terreno muy distinto: el número de la kryptonita cobalto tiene la escala y la composición de una película de monstruos japonesa, mientras que el capítulo de la Quinta Dimensión estalla en una variedad de estilos de página que van de la viñeta clásica al collage. El color de Chris O'Halloran es el que sostiene la lectura cuando el dibujo se vuelve más experimental: cada tipo de kryptonita tiene su propia paleta dominante, de forma que el lector reconoce en qué episodio está antes incluso de leer el diálogo. El guion de W. Maxwell Prince mantiene ese pulso de horror silencioso que ya definía su trabajo en Image, aplicado aquí a un personaje que normalmente se lee en clave heroica y esperanzadora.

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Cómo llega a España

Panini publica este Black Label en cartoné, con 184 páginas en color y un precio de 28 euros, dentro de la numeración de la colección DC Black Label española. El volumen recoge la traducción íntegra de los cinco números USA de Superman: The Kryptonite Spectrum, sin material adicional, lo que mantiene el ritmo cerrado y autoconclusivo con el que se pensó la miniserie original. Para quien busque en el catálogo de Superman algo que se aparte del tono clásico de las colecciones ECC de hace una década, esta es una lectura que conecta más con la vena experimental de trabajos como Superman: El fin de los días de Grant Morrison que con ninguna etapa reciente de la cabecera regular.

El espectro de la kryptonita no es un cómic pensado para lectores que buscan una aventura convencional del Hombre de Acero: es una disección, número a número, de todo lo que ese material significa para el personaje más allá del daño físico. Funciona mejor leído del tirón que en sus cinco entregas sueltas, porque solo así se aprecia cómo cada episodio prepara, sin anunciarlo, la pregunta que cierra el tomo. Es de lo más interesante que ha pasado por el sello Black Label en lo que va de año, y desde luego lo más arriesgado que se ha publicado con el nombre de Superman en portada en mucho tiempo.

La comparación con otras vueltas de tuerca al personaje es inevitable, y ahí está uno de los mayores aciertos del tomo: a diferencia de propuestas que reescriben la mitología de Superman desde fuera, cambiando su origen o su contexto, Prince y Morazzo dejan intacto todo lo que el lector ya conoce —Smallville, Metrópolis, Luthor, Batman como aliado de confianza— y atacan directamente la relación del personaje con el único material capaz de hacerle daño. Eso es lo que convierte cada episodio en algo más que un experimento de estilo: la kryptonita deja de ser un recurso narrativo para resolver peleas y pasa a funcionar como una metáfora bastante directa sobre cómo un mismo origen puede dar fuerza y hacer daño al mismo tiempo, dependiendo de en qué forma llegue.

Título: DC Black Label. Superman: El espectro de la kryptonita
Guion: W. Maxwell Prince
Dibujo: Martín Morazzo
Color: Chris O'Halloran
Editorial: Panini Comics
Contiene: Superman: The Kryptonite Spectrum núms. 1 a 5 USA
Formato: Cartoné
Páginas: 184
Precio: 28,00 €
Fecha de publicación: 2026
ISBN: 9791370138592