Justice League vs. Godzilla vs. Kong 2 retoma el choque de titanes justo donde el primer volumen lo dejó, pero con una decisión narrativa que cambia por completo las reglas del juego: esta vez no son los monstruos los que invaden Metrópolis, es la Liga de la Justicia la que cruza al otro lado. El resultado es un cómic más oscuro, más arriesgado y, sorprendentemente, más interesado en sus personajes secundarios que el original. Si aquel primer tomo era una fiesta de destrucción sin demasiadas preguntas, esta secuela se atreve a matar a un personaje icónico en su primera entrega y a mantener esa consecuencia durante el resto de la trama, algo poco habitual en un producto pensado, en teoría, para el consumo rápido de verano.
Qué pasa en este tomo
La premisa arranca con Amanda Waller revisando en secreto las grabaciones del ataque titánico conocido como G-Day. Convencida de que la única defensa posible pasa por controlar a esas criaturas y no solo combatirlas, pone en marcha un plan para desarrollar Titanes híbridos manejables desde el Escuadrón Suicida. Para ello recluta, junto al coronel Lee Shaw, a un grupo heterogéneo formado por Harley Quinn, Lex Luthor, Captain Boomerang, Peacemaker, King Shark, Captain Cold, Black Manta, Enchantress, Cheetah y Killer Croc. La Liga de la Justicia, alertada del movimiento, decide cruzar de nuevo a la Tierra Legendaria para plantar cara antes de que el plan llegue a buen puerto, adentrándose en la Tierra Hueca, en el territorio de Kong y en el radio de acción de Godzilla.
El primer número no se anda con rodeos: King Shark sufre una transformación que lo convierte en un auténtico kaiju, con las aletas multiplicadas y una dentadura desproporcionada, y el capítulo cierra con Waller muerta de un disparo. Es una forma brutal de avisar al lector de que, en esta continuidad alternativa, las consecuencias sí importan. A partir de ahí la Liga se topa con un Kong que no las reconoce como aliadas, hasta el punto de que un Killer Croc gigantizado por la radiación de Godzilla se enfrenta al simio y termina muerto en la pelea. Supergirl intenta recuperar el vínculo que había construido con el gorila en el primer crossover, pero él la aparta de un manotazo; ella no se rinde y, páginas después, se gana su respeto del único modo que Kong entiende: a puñetazos.
La tensión sube cuando el resto de la Legión se topa con la banda de Shaw en pleno combate: Peacemaker llega a rozar el cráneo de Flash con una bala, Giganta arranca los brazos del mecha que Batman diseñó en el tomo anterior, y Wonder Woman tiene que rescatar su espada y su escudo de entre los restos del robot para seguir peleando cuerpo a cuerpo. Mientras tanto, Superman persigue a Lex Luthor hasta la Tierra Hueca, donde descubre que el sol de ese mundo no le sirve para cargar sus poderes, así que llega debilitado justo cuando emergen más criaturas.
Superman contra Godzilla, otra vez
El tomo dosifica bien su ritmo: los primeros números sirven para colocar las piezas —Harley visita a su versión psiquiatra de este universo, Batman y Flash rastrean una base de Monarch en Isla Calavera para entender por qué Godzilla actúa como guardián del equilibrio entre Titanes, y Supergirl junto a Wonder Woman tienden una emboscada al Escuadrón Suicida fingiendo la captura de Diana— antes de soltar la artillería pesada. Superman y Lex forman una alianza incómoda para sobrevivir a los grandes simios de la Tierra Hueca, con Luthor buscando la traición en cada paso.
El giro más comentado llega cuando la Liga recurre al suero de crecimiento de Lex para equilibrar la balanza y Superman se ofrece como conejillo de indias: crece, sí, pero también pierde el control racional y empieza a pelear por puro instinto. Es la puesta en escena de la revancha entre el Hombre de Acero y Godzilla que todo lector llevaba esperando desde el primer tomo, y el guion no la desperdicia. Poco después entran en juego King Ghidorah y Rodan, que se alían para ajustar cuentas con Godzilla y, de paso, dejan a Kong fuera de combate arrojándolo a un agujero que lo devuelve a la Tierra Hueca. Cuando el efecto del suero se disipa y Superman vuelve a su tamaño normal, la sensación de fragilidad del grupo de héroes se dispara: sin su arma más pesada, Godzilla y Kong caen con relativa facilidad ante los otros dos Titanes.
El cierre de este tomo deja el tablero completamente reordenado: cuatro de los Titanes activos convergen en Perú mientras Godzilla se recupera malherido en el fondo del mar y Kong queda atrapado en la Tierra Hueca. Superman, Wonder Woman y Supergirl siguen el rastro del gorila hasta la base secreta de Lex y Shaw, y la subtrama de Flash ocultando su identidad a su esposa da un giro cuando ella revela que conoce ambas identidades secretas desde hace tiempo. El capítulo final de este volumen termina con los simios de la Tierra Hueca, liderados por su rey Skar montado sobre la titán de hielo Shimo, respondiendo a la llamada de Ghidorah, justo cuando Martian Manhunter entra en escena para intentar frenarlo. Todo queda listo para el enfrentamiento definitivo que cerrará la serie fuera de este tomo.
El arte: Christian Duce a pleno rendimiento
Christian Duce firma todo el apartado gráfico de principio a fin, y se nota que tiene más confianza que en el primer crossover: las dobles páginas de los combates entre Titanes ganan en claridad compositiva, y las escenas de destrucción urbana se leen con una fluidez que el primer tomo no siempre conseguía. Su Kong es expresivo sin caer en la caricatura, y consigue que un simio gigante transmita matices —desconfianza, sorpresa, respeto tardío— sin una sola línea de diálogo. Las secuencias corales, con media docena de personajes en pantalla peleando a la vez contra un Titán, están resueltas con un sentido del espacio que evita la confusión habitual en este tipo de páginas saturadas.
Luis Guerrero se encarga del color y mantiene la paleta saturada que ya funcionaba en el primer volumen, pero aquí juega más con los contrastes entre la luz artificial de las bases de Monarch y los tonos terrosos de la Tierra Hueca, lo que ayuda a que cada escenario se distinga del anterior sin perder la coherencia visual del conjunto. El diseño de personajes titanizados —el Killer Croc mutado, el King Shark convertido en criatura marina a escala descomunal— es de lo más logrado del tomo, y demuestra que el equipo creativo entendió que la gracia de este crossover está en llevar al extremo visual conceptos que en el papel suenan disparatados.
Cómo llega a España
A día de hoy, Justice League vs. Godzilla vs. Kong 2 no tiene todavía edición española confirmada. El primer volumen del crossover sí llegó a las librerías de la mano de Panini Cómic, que heredó la licencia de DC en España y publicó aquella miniserie en un cartoné de 264 páginas; si la editorial sigue el mismo criterio con la secuela, es razonable esperar un tomo con formato equivalente más adelante. Mientras tanto, la única edición disponible es la estadounidense recopilada por DC Comics y Legendary Comics, que reúne los seis primeros números de la serie en un volumen de tapa dura.
La continuidad con el primer tomo es directa y conviene haberlo leído antes: los vínculos entre Supergirl y Kong, el diseño del mecha de Batman o la propia existencia de la Tierra Legendaria como escenario recurrente solo tienen sentido si se viene de aquella primera aventura, que ya repasamos en su momento. Quien llegue a este segundo tomo sin ese contexto se va a perder buena parte de las bromas internas y de los pequeños homenajes que Buccellato deja caer para quienes siguieron el primer crossover número a número.
Nuestra opinión
Lo mejor de este segundo asalto es que no se conforma con repetir la fórmula. La primera entrega funcionaba como espectáculo puro y llevaba el maximalismo como bandera; esta secuela mantiene esa vocación de blockbuster de papel, pero se permite matar a un personaje relevante en la primera página y sostener esa pérdida en el resto del tomo, algo que aporta una tensión que el original no tenía. El equilibrio entre las escenas corales de destrucción y los pequeños momentos de caracterización —Supergirl tratando de reconciliarse con Kong, Flash lidiando con el hecho de que su mujer conoce su secreto desde hace tiempo, la relación tóxica entre Shaw y unos villanos que solo lo obedecen por conveniencia— es lo que distingue a un cómic de catástrofes bien escrito de uno que solo apila pelea tras pelea.
Dicho esto, el tomo no está exento de fallos. Hay tramos, sobre todo a mitad de recorrido, donde el guion se detiene demasiado en diálogos expositivos que frenan el ritmo justo cuando la portada promete acción sin descanso, y la sensación de que algunos personajes del Escuadrón Suicida están ahí solo para rellenar cupo persiste. Aun así, cuando el cómic decide soltarse la melena —la revancha entre Superman y Godzilla, la llegada de Ghidorah y Rodan, el cliffhanger final con los simios de la Tierra Hueca— cumple exactamente lo que promete: espectáculo de gran escala dibujado con oficio y ganas. Para quien disfrutó del primer volumen, esta secuela no solo mantiene el nivel, sino que se atreve a ir un paso más allá en las apuestas narrativas, aunque siga sin ser el cómic al que acudir buscando profundidad. Si lo que se busca es ver a los héroes de DC compartir viñeta con los Titanes del Monsterverso sin complejos, este es un tomo que merece la pena tener en la estantería en cuanto llegue en español.
Título: Justice League vs. Godzilla vs. Kong 2
Guion: Brian Buccellato
Dibujo: Christian Duce
Color: Luis Guerrero
Editorial: DC Comics / Legendary Comics
Contiene: Justice League vs. Godzilla vs. Kong 2 #1-6
Formato: Tapa dura
Páginas: 240
Precio: 29,99 $ (edición USA)
Fecha de publicación: 28 de abril de 2026
ISBN: 9781799511090
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