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Girocòmic 2026: El Víbora cuatro décadas de historia

Girocòmic 2026: El Víbora cuatro décadas de historia

 A lo largo de tres días pudimos disfrutar de una serie de charlas que tuvieron lugar en los tres días de la presente edición de Girocòmic. Tres jornadas de encuentros, juegos, masterclasses, nostalgia y conversaciones sobre distintas disciplinas artísticas que giran en torno al mundo del cómic. Nosotros asistimos a algunas de ellas. Acompañadnos en este viaje hacia lo que se habló en Girocòmic 2026. La primera de ellas fue El Víbora: cuatro décadas de historia que contó con la participación de Emili Bernárdez, Bartolomé Seguí, Jaime Martín, Rubén Lardín y a Jacint Casademont.

Girocòmic

El moderador empieza la conversación comentando que El Víbora fue la primera revista que publicó la editorial La Cúpula. A esto, Emili Bernárdez explica que El Víbora nace para recopilar historietas de autores de Barcelona. Siguiendo este hilo, Casademont remarca que, justamente, El Víbora apareció en un momento en el que veníamos de la represión franquista. Bajo este contexto, el moderador pregunta a los invitados si este momento tuvo que ver con el nacimiento de la revista. Bernárdez responde que ahora sería imposible que naciera una revista como El Víbora, ya que nació en el momento perfecto.

El Víbora

Rubén Lardín, por su parte, cuenta que colaboró en el último número de la revista. En su caso, llegaba del Festival erótico de Barcelona en una época en la que lo erótico y lo pornográfico formaban parte de la contracultura. Ahora forma parte de La Cúpula. Tras esto, continúa remarcando el contenido para mayores de edad que había en El Víbora. Era una revista para adultos, pero codificada como una revista infantil. En ella podemos ver personajes icónicos que definen a la revista. Por tanto, considera que se puede considerar historia del arte de España. Bartolomé Seguí añade que Martín entró en la segunda línea de autores. Le llamó la atención la realidad de las reuniones de los fundadores. En un momento dado, todos recuerdan con nostalgia que en esos primeros años en la sala de reuniones había una neblina fruto de fumar marihuana o hachís. Eran otros tiempos.

Redacción El Víbora

A renglón seguido, Casademont recalca que la revista aparece cuando más hacía falta. Ante el hecho de que casi todos los autores eran muy salvajes y contraculturales, pregunta a los autores si siempre fue así. Entonces, toma la palabra Martín. Él cuenta que entró en 1988. Es decir, en la transición de la vieja guardia. O, lo que es lo mismo, la etapa más salvaje a la más convencional. Tirando de este hilo, el moderador pregunta si la nueva línea editorial fue por el cambio generacional o por los tiempos que cambian. Martín confiesa que iba contando en los cómics lo que vivía con sus colegas. En este sentido, destaca que no hubo un cambio de dirección editorial.

Emili Bernárdez, Bartolomé Seguí, Jaime Martín, Rubén Lardín

Bernárdez, por su parte, comenta que El Víbora duró tanto porque la revista se fue adaptando a la juventud del momento. De vez en cuando, añade, se hacían votaciones para los lectores. El votante más activo comprendía entre los dieciséis y los veinticinco años. Casademont, entonces, les pregunta si el movimiento fanzine era bastante importante antes de El Víbora. Bernárdez, rápidamente, contesta que sí, aunque no eran conscientes de ello. Entonces, el moderador recuerda que en El Víbora publicaron autores locales e internacionales. Ante esta realidad, pregunta qué es más importante. Lardín toma la palabra leyendo en voz alta el texto introductorio del primer número de El Víbora. Después, cuenta que los autores explicaban sus historias sobre el barrio chino, etc. En el ámbito internacional destaca que en El Víbora publicaron a Robert Crumb, el cual es un referente para más de una generación y referente tanto en el cómic internacional como en el estadounidense.

El Víbora #1

Antes y ahora es diferente en cómo se publicaba. Antes los novatos empezaban publicando historietas en revistas como El Víbora, revista Madrid, etc. La ventaja de entonces es que podías publicar historietas en revistas y después publicar tu álbum. Casademont, lleno de curiosidad por los autores extranjeros, pregunta cómo se consiguieron en España los derechos de autores foráneos. Ante esto, Bernárdez cuenta que los autores extranjeros que publicaban en El Víbora solo se podían publicar en esta revista. Además, en aquel entonces había más cercanía con los autores extranjeros gracias, en parte, a las cartas. El moderador, seguidamente, les pregunta a los autores si creen que hoy sería necesario publicar cómo lo hacía El Víbora. Martín lo tiene muy claro. En aquel entonces, todo estaba por hacer y eso conectaba con el público de la época. Se hacía un cómic social, macarra. A medida que los lectores iban creciendo, iban leyendo menos cómics. Por eso, había una etapa de experimentación. Hoy, una revista como El Víbora tendría que adaptarse al público de ahora.

Emili Bernárdez, Bartolomé Seguí, Jaime Martín, Rubén Lardín

Casademont, centrado en el panorama actual, incide en que, hoy en día, la única revista que queda satírica y contracultural es El Jueves. Aunque también en Instagram hay muchos autores que publican ilustraciones. Ante esto, Bernárdez comenta el caso de Croqueta y Empanadilla. Esta obra empezó en Internet y, más tarde, se publicó en papel. El moderador, en ese momento, abre otro tema. Los cómics X. Les pregunta a los artistas cómo ven este género ahora. Lardín comenta que hubo un segundo destape con programas televisivos como Crónicas marcianas, con el porno, el Festival de cine erótico, etc. Entonces los cómics X se vendían más. En cuanto a su definición de revista, remarca que antes una revista era un lugar donde encontrarse. Ahora la gente se reúne en algoritmos.

Croqueta y Empanadilla

En esta línea, Bernárdez recalca que antes había más ventas. Como dato, remarca que El Víbora llegó a vender unos cuarenta y dos millones de ejemplares mientras que el cómic X unos veinticinco millones de ejemplares. Seguidamente, Lardín toma la palabra. Constata que Internet es la televisión de antes. Todos van con internet y el móvil como zombis. Las revistas servían para conocer a otros. Ahora esto funciona con libros. Tirando del hilo del paso del tiempo, Casademont pregunta que qué era mejor, antes o ahora. Todos responden al unísono que antes tenías revistas como Madrid, El Víbora y otras. En cambio, ahora solo queda El Jueves. Entonces, el moderador les pregunta qué cosas buenas hay ahora que antes no había. Martín responde que pocas. Ante esto, Casademont remarca que ahora hay respeto e idolatría ante lo que Martín contesta que ahora publica mucha gente.

Nuria Tamarit

Siguiendo con la comparación entre el antes y el ahora, Casademont cuenta que él, como librero que es, sabe que un cómic, hoy en día, tiene una vida de dos meses. Lardín compara esta certeza con el cine. Pasa lo mismo. Si sale algo de Star Wars o similar, llega el caos. Ante esta realidad, el moderador recalca el hecho de que, ahora, si no ganas premios ni eres popular, nadie te va a conocer. Bernárdez, sobre este punto, comenta que lo que se cobraba antes por cuatro páginas no lo cobras ahora. Ahora, en cambio, hay muchos autores publicando, lo que no sucedía en el pasado. Finalmente, Casademont constata una triste verdad. Desgraciadamente, el público femenino que se vende es de nicho. Todos responden que, aunque en la mayoría de los casos es así, hay excepciones como es el caso de Nuria Tamarit que es una artista transversal. Con esta reflexión, terminó la conferencia El Víbora: cuatro décadas de historia. El colofón lo puso el público lanzando preguntas a los invitados.


Escrito por

Soy escritor, licenciado en Filología Hispánica (UAB) y me apasiona escribir textos de todo tipo. Durante años, he aprendido diferentes maneras de expresión oral y escrita. Con la práctica sigo moldeando mi manera de escribir sobre lo que me impacta en la vida.