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DC Elseworlds DC vs. Vampires: reseña del apocalipsis vampírico de Tynion y Schmidt

DC Elseworlds DC vs. Vampires: reseña del apocalipsis vampírico de Tynion y Schmidt

Hay Elseworlds que juegan a "¿y si?" con cierta timidez y otros que cogen la premisa, le arrancan el cuello y siguen adelante. DC vs. Vampires pertenece al segundo grupo. Es el apocalipsis chupasangre del Universo DC, con la Liga de la Justicia cazada desde dentro, y llega a España dentro de la línea DC Elseworlds de Panini, que ya ha dejado por aquí a los Caballeros Oscuros de Acero y compañía. Nos lo hemos leído de un tirón y con la luz encendida.

DC Elseworlds DC vs. Vampires

Una guerra que empieza con la Liga ya perdida

La gracia del arranque es que el lector llega tarde a propósito. Andrew Bennett, el vampiro de I, Vampire, irrumpe en el Hall of Justice desquiciado, farfullando que la guerra de los no muertos ya está en marcha. Quien lo recibe es Hal Jordan, con el anillo verde encendido. Y ahí está el truco: Hal ya no es Hal. Antes de que Bennett pueda repetir su aviso al resto de la Liga, el Linterna Verde lo liquida.

Tynion y Rosenberg te cuentan lo ocurrido a trozos, con flashbacks que explican cómo cayó la Legión de la Perdición, cómo Lex Luthor volvió su sangre tóxica para los vampiros y cómo murió pidiendo que le rompieran el cuello antes que dejarse torturar. Es una apertura densa, algo cargada de exposición, pero cada pieza encaja después. Y el golpe de efecto llega pronto: uno de los gemelos Wonder Twins acaba en una batidora construida con el anillo, escena que la serie no rebaja ni un grado.

Hal Jordan, el depredador dentro de casa

El segundo gran acierto es el villano. Un vampiro con un anillo capaz de materializar cualquier cosa es un problema serio, y los autores lo saben. Hal mata a Barry Allen siguiendo órdenes de su nuevo amo, porque un vampiro con la velocidad y el metabolismo de Flash vaciaría a la humanidad demasiado deprisa. Lo vemos venir y duele igual.

A partir de ahí la Liga se rompe sin necesidad de grandes batallas. Los héroes encuentran el cadáver de Barry y la sospecha se cuela en cada reunión. Hal desvía las miradas hacia otro compañero, mantiene una conversación con Wonder Woman que no acaba como esperas y deja a los suyos mirándose de reojo. El miedo funciona mejor que cualquier colmillo.

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Paranoia en Gotham y en Star City

Mientras tanto, Batman y Flecha Verde cazan vampiros cada uno por su cuenta, sin contarse nada, y las familias de ambos se contagian de la desconfianza. La escena entre Canario Negro y Damian Wayne es de lo mejor de los primeros números: se persiguen convencidos de que el otro está mordido, se pegan de verdad, y ella termina sacándole una muestra de sangre para que Oliver la analice. Es tensión pura, con humor negro, y deja claro qué clase de tebeo estamos leyendo.

En paralelo, el Pingüino se reúne con Zatanna y descubre hasta dónde ha llegado la plaga. Batman consuela a Jayna, la gemela que queda, por la muerte de su hermano. Son momentos pequeños, pero hacen que el reparto no sea carne de cañón sin rostro.

El rey sale de las sombras

El primer tramo culmina en el sexto número, donde los vampiros dejan de esconderse. Batman cae por sorpresa, de la misma forma que cayó Flash, y el Rey Vampiro da la cara después de que el Joker haya servido de cortina de humo. Debajo de esa corona está Dick Grayson. Nightwing, el primer pupilo de Bruce, es quien manda sobre el ejército de colmillos y quien pone a toda la familia en el punto de mira.

No te lo vamos a estropear más, pero el giro está bien armado porque el cómic lleva cinco números sembrándolo sin que lo notes. Funciona, además, por lo que arrastra emocionalmente: no es un villano nuevo, es un hijo de la casa. Ahí la serie pasa de cinta de terror con cameos a tragedia familiar con dientes largos.

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Tres frentes y una cuenta atrás

La segunda mitad cambia de tono y se convierte en una película de guerra desesperada, con tres líneas de acción abiertas a la vez. Supergirl, Steel y Jayna viajan hasta Australia en busca del satélite Watchtower caído, con la idea de devolver la luz del sol a la Tierra y escapar al espacio. En Gotham, Batgirl lidera la revuelta de lo que queda de la Batfamilia junto a Canario Negro, Harley Quinn y Damian, con señales de Batman de luz ultravioleta que prenden fuego a sus villanos. Y Flecha Verde se deja capturar para colarse en las granjas de sangre de Smallville, donde ya ha metido de contrabando a Swamp Thing y donde comparte rivalidad cómica con Grifter.

Cada frente tiene su tono. El espacial es el más gamberro, con un Martian Manhunter vampirizado y un Lobo que aparece para repartir violencia. El de Gotham es el más épico, con motos equipadas con señales ultravioleta y Frankenstein empalando chupasangres. El de Smallville es el más sórdido. Saltar de uno a otro mantiene el ritmo sin dar respiro.

Dick, Barbara y un final sin respuesta fácil

El último número no hace trampas. Supergirl y Mary Marvel siguen peleando, Flecha Verde y Grifter intentan liberar el campo de Smallville, y el verdadero centro es la conversación entre Batgirl y Nightwing. Dick admite que se ha pasado de la raya y asegura que necesita la guía de Barbara para enderezar las cosas. ¿Sincero o manipulador? El tomo te deja con esa duda en la garganta, y lo agradecemos.

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Dibujo, color y edición

Otto Schmidt dibuja y colorea la mayor parte de la serie, y se nota que es una sola mano. Sus rojos para los flashbacks, con trazo quebrado y nervioso, contrastan con los azules limpios de las escenas luminosas del Hall of Justice. Es un estilo tirando a caricaturesco, que a algunos lectores les parece sucio, pero que casa muy bien con el tono macabro y juguetón del guion. En los números finales se suman Francesco Mortarino y Pierluigi Casolino al dibujo, y el empalme es limpio. Tom Napolitano rotula, y se agradece que los bocadillos no se pisen cuando hay veinte personajes en pantalla.

En lo editorial, es una buena noticia tener todo el relato en un único volumen de 360 páginas dentro de la colección de Panini Cómics, sin esperas entre entregas. Para quien ya conozca DCeased, la comparación es inevitable: aquí hay menos solemnidad y más mala leche. Si te interesa lo que se cuece en el cómic americano, tienes más en Akihabara Station.

Lo que funciona y lo que cojea

Lo mejor es el sentido del humor negro y la crueldad con la que se despacha a personajes queridos. Lo peor, que el arranque pide paciencia y que algunos cameos están ahí solo para morir con gracia. También se echa en falta algo más de espacio para las víctimas secundarias del primer tramo. Aun así, el equilibrio entre horror, acción y drama familiar es notable, y el rey que se revela en el sexto número justifica el viaje.

Es un tomo para quien quiera ver a los héroes de siempre sufrir de verdad, en un universo donde nadie tiene garantizado el amanecer. Nosotros lo recomendamos, eso sí, con ajo en el bolsillo.

Título: DC Elseworlds. DC vs. Vampires
Guion: James Tynion IV y Matthew Rosenberg
Dibujo: Otto Schmidt, con Francesco Mortarino y Pierluigi Casolino en los números finales
Color: Otto Schmidt
Editorial: Panini Cómics
Páginas: 360
Precio: 42,00 €
Fecha de publicación: 24 de septiembre de 2026

Escrito por

Country girl, lectora voraz, serieadicta y dueña de bjd y demás muñecas asiáticas. Me encanta el cómic americano y el japones y la repostería de todo tipo, tanto comérmela como prepararla!