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Reseña de Shinobi Undercover 1: un ninja con ansiedad social protege a Aoi en el instituto

Norma Editorial suma a su catálogo otro de los estrenos recientes de la Weekly Shonen Jump, y lo hace con una propuesta que mezcla dos géneros que la revista conoce de memoria: el shinobi de acción y la comedia de instituto. Shinobi Undercover es la nueva serie de Ippon Takegushi al guion y Santa Mitarashi al dibujo, el mismo tándem que firmó Candy Flurry, y su primer tomo tiene una virtud poco habitual en los arranques de la Jump: sabe exactamente qué tono quiere tener desde la primera página.

Reseña de Shinobi Undercover 1

Un ninja con ansiedad social en el instituto

El punto de partida es sencillo. En el Japón actual existe una Fuerza Shinobi de Seguridad Pública, un cuerpo secreto de ninjas que se camufla entre la población para eliminar amenazas contra el país. Sus miembros usan nombres en clave de pájaros, y el protagonista es Yodaka, el as del Escuadrón 9: un shinobi con una habilidad fuera de lo común y una incapacidad casi total para mantener una conversación normal con otra persona.

La misión que le cae encima es la peor posible para alguien así. Tiene que proteger a Aoi Mukai, una estudiante de bachillerato bastante patosa que está en el punto de mira de ninjas renegados, y para hacerlo debe matricularse en su clase con una identidad falsa, la de Yū Nozuki. El plan pasa por que Yodaka se mantenga en segundo plano, invisible, mientras otros dos compañeros de escuadrón hacen el trabajo cercano: Hibari, infiltrada para convertirse en la mejor amiga de Aoi, y Umineko, destinado a ser su futuro novio. El chiste del tomo es que el plan se rompe enseguida: el chico que no sabe hablar con nadie es precisamente el que acaba haciéndose amigo de Aoi, mientras los dos agentes preparados para ello se quedan descolocados.

Reseña de Shinobi Undercover 1Reseña de Shinobi Undercover 1

Qué pasa en este primer tomo

El volumen recoge los siete primeros capítulos de la serie y funciona como una sucesión de pequeñas misiones de protección encadenadas a la rutina escolar. El primer ataque llega antes incluso de la ceremonia de ingreso, y sirve para dejar claro el nivel de Yodaka: lo que para él es rutina de trabajo, para el lector es una secuencia de acción limpia y rapidísima, resuelta sin que Aoi se entere de nada.

A partir de ahí el tomo alterna vida de clase y peligro. Una salida al karaoke después de las clases, pensada para que Yodaka se integre en el grupo, se convierte en otra operación cuando Hibari, Umineko y él detectan una furgoneta sospechosa rondando el local. Es de los mejores capítulos del volumen, porque junta las dos caras de la serie en el mismo espacio: Yodaka sufriendo para encajar en un plan de amigos que no sabe cómo gestionar, y Yodaka despachando a los atacantes con una eficacia que da miedo.

El arco que cierra el tomo gira en torno a Miyake, un alumno de primero al que maltratan en el club de fútbol. Aoi, que tiene un sentido de la justicia tan grande como su torpeza, decide plantar cara a los abusones y los reta a un partido. Lo que parece una subtrama de buen rollo escolar tiene truco: Miyake no es quien parece, y detrás del chaval acosado hay un ninja renegado con sus propios planes para Aoi. La resolución de ese conflicto le da a Hibari su primer momento de protagonismo real, con dos capítulos centrados en sus dudas sobre su papel en el escuadrón y en su lugar dentro de la misión, y el cierre, titulado "Como ninja", deja a Yodaka reafirmado en su manera de entender el trabajo.

Reseña de Shinobi Undercover 1Reseña de Shinobi Undercover 1

Lo que mejor funciona de Shinobi Undercover es la comedia de la incomodidad. Yodaka no es el típico protagonista frío y callado que resulta ser cool por no hablar: sufre de verdad cada interacción social, se bloquea, calcula mal los tiempos, y el manga convierte esos bloqueos en gags que contrastan con su absoluta seguridad en combate. Esa distancia entre lo que es capaz de hacer con un kunai y lo que es capaz de decirle a una compañera de clase es el motor del tomo, y Takegushi la exprime sin repetirse demasiado.

El problema, que también es evidente, es que ese conflicto se resuelve rápido. Aoi se engancha a Yodaka casi sin esfuerzo por parte de él, y la dificultad para relacionarse que se vende como el gran obstáculo de la serie pierde fuerza en cuanto la amistad se da por hecha. Tampoco hay mucho peligro real para el protagonista: Yodaka es tan superior a los renegados de este primer tomo que las peleas lucen, pero no generan tensión. Y la trama de fondo, quién quiere a Aoi y por qué, apenas se asoma al final del volumen con algunas líneas de diálogo que prometen más de lo que muestran.

El reparto secundario compensa parte de esas carencias. Hibari y Umineko, relegados a un papel que no esperaban, tienen una dinámica de rivalidad amistosa con Yodaka que da mucho juego, y el propio escuadrón como unidad de trabajo tiene el encanto de las series de equipos disfuncionales. Si el lector viene de Mision: Familia Yozakura o de Spy x Family, la fórmula le resultará familiar, pero el tono es más de comedia escolar pura y menos de drama familiar.

Reseña de Shinobi Undercover 1Reseña de Shinobi Undercover 1

El dibujo de Santa Mitarashi

Donde el tomo no tiene discusión es en el apartado gráfico. Mitarashi dibuja una acción muy legible, con coreografías claras y una buena gestión del movimiento en viñeta, y cada capítulo tiene al menos una secuencia de combate en la que el tono se oscurece y la página se vuelve mucho más dinámica. El contraste entre esas escenas y las de clase, más luminosas y con expresiones exageradas, está muy bien medido. Los diseños de personajes son limpios y reconocibles, y Yodaka en concreto tiene una colección de caras de pánico social que ya justifica medio tomo.

No es un estilo especialmente rompedor, y no pretende serlo. Es un dibujo muy de Jump, profesional y expresivo, que sabe cuándo ponerse serio y cuándo dejar que la comedia mande.

Reseña de Shinobi Undercover 1Reseña de Shinobi Undercover 1

La edición de Norma Editorial

Norma publica Shinobi Undercover en su formato estándar de shonen: tomo de 11,5 x 17,5 cm en rústica con sobrecubierta, sentido de lectura oriental, 192 páginas en blanco y negro y un precio de 9 euros. La reproducción aguanta bien los negros de las escenas de combate y las tramas de las peleas. El segundo tomo ya tiene fecha para octubre, y en Japón la serie supera ya los nueve volúmenes, así que hay recorrido por delante. Se puede seguir el calendario de la colección en la web de Norma Editorial, y quien se quede con ganas de más tiene también la novela basada en el manga que ha salido en Japón.

Nuestra valoración: Shinobi Undercover 1 es un arranque simpático, con un protagonista con personalidad propia, muy buen dibujo y una comedia que funciona, pero todavía le falta un conflicto de fondo que enganche más allá del gag. Es de esas series de la Jump que suelen crecer cuando aparecen rivales a la altura del protagonista, y el final del tomo da pistas de que eso va a llegar. De momento, merece la pena darle un par de tomos de margen.

Título: Shinobi Undercover 1
Autor: Ippon Takegushi (guion) y Santa Mitarashi (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Editorial japonesa: Shueisha (Weekly Shonen Jump)
Formato: Rústica con sobrecubierta, 11,5 x 17,5 cm
Sentido de lectura: Oriental
Páginas: 192
Precio: 9,00 €
Fecha de publicación: 7 de agosto de 2026
ISBN: 978-84-679-8293-0