Si el segundo tomo de Ichi the Witch servía para demostrar que la serie podía sostener misiones completas, el tercero es el que cambia la escala. Osamu Nishi y Shiro Usazaki ponen sobre la mesa al enemigo que la Asociación de Brujas lleva años persiguiendo, le cuelgan al protagonista una profecía de muerte y, por si fuera poco, presentan a un personaje que es casi un reflejo oscuro de Ichi. Es el volumen en el que Ichi the Witch deja de ser una serie prometedora para empezar a jugar con cartas de historia larga.
Ichi contra el mágido misocósmico
El tomo arranca en caliente, justo donde lo dejó el anterior: la competición de caza entre Ichi y Togeice, la Bruja de la Nieve Plateada, ha saltado por los aires con la aparición del mágido misocósmico, la amenaza de máximo nivel que la Asociación nunca ha conseguido atrapar. Ichi no duda ni un segundo y se lanza a por él con el poder de hielo que cazó en el tomo anterior. El resultado es el que cabe esperar de un chaval que lleva unas semanas siendo brujo: el mágido encaja el golpe sin un rasguño y lo tumba al instante.
Lo mejor de ese primer capítulo es que Nishi no convierte la derrota en humillación. Ichi se hace el inconsciente y, en cuanto tiene al mágido cerca, le clava el cuchillo en el cuello mientras le pregunta dónde tiene el punto débil. Es el Ichi trampero en estado puro, el que no entiende la caza como un duelo de honor sino como una cuestión de supervivencia, y es de esos momentos que definen a un protagonista de shonen mejor que cualquier monólogo.
A partir de ahí el escenario pasa a ser de Desscaras. La Bruja del Abismo entra en escena para proteger a Ichi y sostiene el combate junto a Togeice desplegando un repertorio de hechizos que hasta ahora solo habíamos intuido. Es la primera vez que la serie enseña de verdad por qué Desscaras tiene fama de ser la bruja más poderosa del momento, y Usazaki dibuja esa pelea con una ambición de composición que no se había visto en los dos tomos anteriores. El mágido acaba retirándose sin haber revelado cuál es su prueba, y deja tras de sí una ciudad medio destruida.
Una profecía y un contrato de sangre
La segunda parte del tomo baja el ritmo para meter el golpe emocional. Ichi despierta tres días después, el peaje de siempre por usar el poder de amplificación de Uroro, y se encuentra con Jikishirone, la Bruja de la Profecía. Su vaticinio es demoledor: el mágido misocósmico no puede ser cazado por ninguna bruja, solo por quien ya domina al rey de los mágidos, y quien lo consiga morirá al hacerlo. Es decir, Ichi.
La reacción del protagonista es la que tiene que ser. Si va a morir de todas formas, prefiere morir cazando. Desscaras, en cambio, se lo toma de otra manera, y aquí el tomo deja caer algo de su pasado: hubo un hermano menor, Libro, que fue víctima de ese mismo mágido. Su respuesta es sellar con Ichi un contrato de maestra y discípulo firmado con sangre. A él se lo vende en broma como un contrato de esclavitud, con obediencia absoluta a la maestra; lo que no le cuenta es que ese vínculo la ata a su destino, y que si Ichi muere ella también está condenada. La idea es darle al chico algo que nunca ha tenido, una familia a la que volver, y obligarse a sí misma a entrenarlo para que sobreviva. Es la escena más potente de la serie hasta la fecha, y funciona precisamente porque no se plantea como romance sino como una especie de juramento entre dos personas que se toman la muerte muy en serio.
Gokuraku, el brujo que no debería existir
El último tercio del volumen abre un arco nuevo. El grupo de Ichi, con Kumugi siempre a cuestas con su cuaderno de observación, viaja a Bakugami para desafiar a Origumo, un mágido con aspecto de araña. Pero alguien ha llegado antes: Gokuraku, apodado el Atormentador, un hombre buscado por la Asociación que está martirizando al mágido. Cuando Ichi supera la prueba de Origumo, Gokuraku lo secuestra con una sola pregunta en la cabeza: cómo es posible que otro hombre sea brujo.
La conversación entre ambos es de lo más interesante del tomo, sobre todo cuando Uroro, siempre dispuesto a la traición, anima a Gokuraku a matar a Ichi mientras duerme, en una jugada tan transparente que no cuela. Gokuraku venera al mágido misocósmico y tiene una cuenta pendiente con Bakugami-sama, el mágido del sueño feliz al que todo un país adora. Para él es un parásito, y el tomo termina con Ichi y el recién llegado preparándose para darle caza mientras Desscaras y Kumugi llegan a ese país que parece demasiado feliz para ser real. Es un cliffhanger bien elegido, que deja la duda de qué esconde exactamente ese culto.
El salto de Shiro Usazaki
En lo gráfico, este es el mejor tomo de la serie. Usazaki ya había demostrado con Act-Age que es de las dibujantes más dotadas de su generación, pero aquí se suelta: el mágido misocósmico tiene un diseño inquietante, casi divino, que choca con la crudeza de los cuerpos de Ichi y Desscaras, y la pelea de la bruja está planificada con páginas enteras que respiran. Las escenas tranquilas, especialmente la del contrato, están resueltas con primeros planos contenidos que dejan que el peso lo lleven las caras. Y Gokuraku entra con un diseño que transmite peligro desde su primera viñeta.
Si hay que ponerle un pero, es que el tomo avanza tan rápido que algunos personajes se quedan en esbozo. Togeice pierde protagonismo en cuanto termina la pelea, y la Asociación de Brujas sigue siendo un fondo más que un actor con peso propio. También hay quien echará en falta la comedia de choque del primer tomo, porque aquí el tono se vuelve serio con bastante rapidez. Nosotros creemos que es el precio lógico de una serie que ha decidido qué quiere ser.
La edición de Norma Editorial
Norma Editorial mantiene el formato de la colección: rústica con sobrecubierta de 11,5 x 17,5 cm, sentido de lectura oriental, 200 páginas en blanco y negro y 9 euros. El papel aguanta bien los negros densos de la pelea contra el mágido, que es la prueba de fuego de cualquier edición de Usazaki, y el ritmo bimestral de la colección permite seguir la serie sin grandes esperas. En Japón la serie ya va por su noveno volumen, así que hay mucho camino por delante. El catálogo completo se puede consultar en la web de Norma Editorial.
Ichi the Witch 3 es, para nosotros, el tomo que justifica todos los premios que ha recogido la serie. Tiene un combate de los que se recuerdan, una profecía que da peso a cada pelea futura, una relación maestra-discípulo con verdadera carga emocional y un antagonista nuevo que promete. Si los dos primeros tomos te habían dejado con dudas, este es el que debería resolverlas.
Título: Ichi the Witch 3
Autor: Osamu Nishi (guion) y Shiro Usazaki (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Editorial japonesa: Shueisha (Weekly Shonen Jump)
Formato: Rústica con sobrecubierta, 11,5 x 17,5 cm
Sentido de lectura: Oriental
Páginas: 200
Precio: 9,00 €
Fecha de publicación: 4 de septiembre de 2026
ISBN: 978-84-679-8081-3








