Iruma-kun en el instituto demoníaco -Edición Kanzenban- Vol. 19 llega a las librerías españolas de la mano de Ivrea, que mantiene el ritmo de su edición en tomo doble del manga de Osamu Nishi. Después de un tomo 18 volcado en política demoníaca y en el Plan Trickster, este volumen respira: cambia de registro dos veces, primero hacia la playa y el romance, después hacia un segundo festival de Batras que reparte protagonismo a personajes que llevaban tiempo esperando su turno.
La edición Kanzenban de Ivrea mantiene su formato de tomo doble en rústica con sobrecubierta, con 400 páginas en blanco y negro y láminas a color incluidas, sentido de lectura oriental y un precio de 17,00 euros que sube ligeramente respecto al tomo anterior. La fecha de publicación es el 13 de agosto de 2026. Se nota que la editorial ha aprendido a compaginar dos tomos japoneses sin que el volumen resultante pierda cohesión de lectura, algo que no siempre es sencillo cuando se juntan un arco de playa, uno romántico y el arranque de un festival de escuadras en un solo lomo.
El tomo arranca con el episodio de playa que llevaba gestándose desde el cierre del volumen anterior, con caras nuevas entre el reparto y una viñeta de portada que dice mucho sin explicar nada: Iruma con el pelo celeste de siempre y un bañador morado oscuro que le da un aire mucho más demoníaco de lo habitual. El capítulo no se conforma con ser un descanso de playa al uso: Opera y Karuego se lucen con sus dotes de cocina en medio de un caos que no se sabe si es de comedia o de combate, y toda la Clase Anormal anda metida en el ajetreo.
Lo interesante llega cuando aparecen Belzebuth Zebubra, la excandidata a Corona que perdió el asiento frente a Barbatos Bachiko en el tomo anterior, y Mephisto, la nueva Corona. La fuerza de Mephisto se muestra tan desmedida que da hasta un poco de vértigo pensar en qué pasaría si algún día se enfrentara a la Clase Anormal, y encima le coge cariño a Iruma, lo que deja a Berry lamentándose por él con una cara que vale la escena entera.
Tras la playa, el tomo mete el acelerador en el terreno romántico. Shura, todavía con la caída que le provocó el Deviculum, muestra un amor tan intenso por Baal que roza lo incómodo, y aunque las intenciones de él siguen siendo oscuras, la pareja funciona mejor de lo que debería. El Rokushishu tiene su ratito de diversión aparte, un capítulo pensado directamente para quien sigue a ese grupo de personajes.
Pero el bloque romántico más trabajado es el de Iruma y Ameri, contado desde el punto de vista de Henri, el padre de la chica, con un flashback de su difunta esposa Maryse incluido. Henri le pregunta a Iruma qué siente por su hija, e Iruma responde con una sinceridad tan directa y tan sonriente que resulta casi vergonzosa de leer, hasta el punto de ganarse a Henri por completo antes de que acabe el capítulo. Es de los pasajes con más peso emocional del tomo, y se nota que Nishi lo escribió con ganas.
El tomo cambia de tercio otra vez en su tramo final: llega el segundo festival de Batras, desde el incidente de Kirio del año anterior, y la escuadra de investigación de artefactos mágicos de Iruma aparece en un estado tan lamentable que la propia viñeta de apertura del arco juega la carta de la comedia sin disimulo. El tomo cierra justo ahí, con la promesa de que Sylvia, la hermana de Sabnock Sabrou, va a tener un papel mucho más activo del que ha tenido hasta ahora, y con esa incógnita en el aire es donde se corta el volumen 19 para dar paso al siguiente arco.
Esa continuación llega enseguida, porque la escuadra de Iruma se lanza sin red a montar una casa encantada para el festival, con el añadido de que apenas tienen manos para levantarla. El tema de este festival gira en torno a los artistas del inframundo, y ahí es donde entran dos personajes que se quedan en la memoria: Vine Marnie, hermana mayor de Vine Garçon, una chica de segundo año en la escuadra de arte, insegura y con una vulnerabilidad que se transmite de inmediato; y Beam, un alumno de quinto año, genio y problema andante, que en su primera aparición parece un amasijo negro sin forma antes de revelar una silueta demoníaca imponente.
El capítulo contado desde el punto de vista de Marnie es de los mejores aciertos del tomo: verla observar a Iruma y compañía como una versión aún más luminosa de sí mismos explica de forma orgánica por qué el chico arrastra admiradores sin proponérselo. Mientras tanto, Asmodeus y Clara van a pedir ayuda a Agares, el príncipe dormilón, en un episodio pequeño pero cálido que reafirma la amistad de la Clase Anormal sin necesidad de subrayarla. Zepar Zoui, hermano mayor de Zeze y novelista de fama en el inframundo, completa el trío de artistas del arco, y su presencia junto a Beam sirve para poner en primer plano a Sylvia, cuya cara mientras los escucha habla más que cualquier diálogo.
El tomo se cierra con Beam y Sylvia como protagonistas absolutos del tramo final, en la escena de mayor carga emocional de todo el volumen, y con Sylvia tomando una decisión que promete arrastrar consecuencias al tomo siguiente. Es un cierre que deja con ganas de más, que es justo lo que se le pide a un tomo de mitad de arco.
El dibujo mantiene la progresión que viene mostrando la serie desde hace varios tomos, con Beam como el mejor ejemplo dentro de este volumen: su diseño juega con la ambigüedad entre lo cómico y lo amenazante, y el momento en el que pasa de mancha negra a demonio imponente es de los mejores golpes visuales del tomo. El tramo de playa aprovecha el cambio de escenario para soltar viñetas más abiertas de lo habitual, y el capítulo de Marnie se apoya en primeros planos que cargan de peso emocional una escena que, contada de otra forma, se habría quedado en anécdota.
La continuidad con el tomo 18 es directa: sin la resolución del Deviculum y sin el peso político que dejó el Plan Trickster de fondo, algunos gestos de Zebubra y de las Coronas en este volumen pierden parte de su sentido. Pero, a diferencia del anterior, este tomo 19 vuelve a un terreno más ligero y coral, con menos intriga de trono y más espacio para que personajes secundarios como Marnie o Beam se ganen su sitio
Iruma-kun en el instituto demoníaco -Edición Kanzenban- Vol. 19 funciona como respiro entre dos arcos de mayor peso, y lo hace sin caer en el relleno: la playa da paso a un romance con Ameri que se lee con una sonrisa tonta, y el festival de escuadras arranca con dos personajes nuevos, Marnie y Beam, que se meten en el bolsillo al lector en un solo tomo. Si el tomo 18 convertía a la Clase Anormal en piezas de un tablero político, este 19 les devuelve el aire de comedia escolar con corazón que hizo grande a la serie desde el principio, sin renunciar a construir personajes secundarios con cuidado. Es de los tomos que se disfrutan más por lo que aportan a los márgenes de la serie que por lo que mueven en la trama principal, y aun así se queda entre lo mejor que ha dado la colección en bastante tiempo.
Título: Iruma-kun en el instituto demoníaco -Edición Kanzenban- Vol. 19
Autor: Osamu Nishi
Editorial: Ivrea
Editorial japonesa: Akita Shoten
Formato: Kanzenban, rústica con sobrecubierta, tomo doble
Sentido de lectura: Oriental
Páginas: 400
Precio: 17,00 euros
Fecha de publicación: 13 de agosto de 2026
ISBN: 979-13-88450-38-9






