Blade & Bastard lleva tres tomos dejando claro que su mazmorra no perdona, y este cuarto número, publicado en España por Ediciones Babylon, cambia el foco de Iarumas para centrarse en un cadáver que no debería existir: el de una chica llamada Berkanan, muerta antes de tiempo por culpa de un dragón de fuego que no tenía ningún derecho a estar en los pisos superiores de la mazmorra.
El punto de partida de este tomo es uno de los más crudos de la serie hasta ahora. Iarumas y su grupo recuperan el cuerpo de Berkanan, una maga novata que se topó con ese dragón sin estar preparada para él, y cuyo grupo entero fue aniquilado en el encuentro. La premisa de Blade & Bastard siempre ha sido esa: en esta mazmorra la muerte no es el final, sino un trámite doloroso del que se puede volver si alguien paga el precio y si el cuerpo aguanta el viaje de vuelta. Este tomo pone esa premisa a prueba con Berkanan, y el resultado es de lo más sombrío que ha dado la serie hasta la fecha.
Makoto Fugetsu dibuja la resurrección de Berkanan sin ahorrarse el detalle incómodo: el cuerpo vuelve, pero no vuelve entero, ni psicológicamente intacto. La chica se despierta con la humillación de haber muerto por ser débil grabada a fuego, y el tomo dedica varias páginas a ese proceso de reconstrucción personal antes de que la trama vuelva a poner el foco en la acción. Es un ritmo que Blade & Bastard ya había ensayado en tomos anteriores, pero aquí se nota una intención más clara de tratar la resurrección no como un simple recurso de gameplay trasladado al papel, sino como una herida que deja marca.
Iarumas, como siempre, funciona como bisagra fría entre la vida y la muerte. Kumo Kagyu, responsable de la novela original, y Fugetsu en el dibujo, mantienen intacta esa característica que define al personaje desde el primer tomo: cobra sus honorarios, hace su trabajo, y no ofrece ni un gramo de calidez de más a quienes rescata. En este tomo esa frialdad se pone a prueba con Berkanan, que llega buscando algo parecido a un mentor y se encuentra con alguien que ni siquiera pretende disimular que la ve como un encargo. El manga no resuelve esa tensión de forma cómoda, y es de agradecer que no lo haga: Iarumas no está diseñado para dar lecciones de vida, y Blade & Bastard lo respeta.
El dragón de fuego que provoca todo el desastre inicial apenas ocupa un puñado de páginas, pero Fugetsu lo dibuja con una escala que transmite bien por qué una maga novata no tenía ninguna opción real contra él. La mazmorra de Blade & Bastard siempre ha jugado con la idea de que la profundidad no garantiza el peligro real, que las trampas más letales pueden esconderse en los pisos que todo el mundo da por controlados, y este dragón es el ejemplo perfecto de esa filosofía. Berkanan resuelve, al final del tomo, que quiere volver a enfrentarse a él, y ese objetivo queda abierto para los tomos siguientes como motor claro de su arco.
El apartado gráfico sigue siendo uno de los puntos fuertes de esta adaptación. Fugetsu mantiene el estilo sucio y desgastado que caracteriza a la serie desde el primer tomo, con una mazmorra que nunca se siente como un decorado de videojuego sino como un espacio físico con peso y humedad. Los diseños de personajes originales de so-bin se trasladan bien al blanco y negro del manga, y la nueva incorporación de Berkanan encaja en ese catálogo de personajes que parecen sacados de una partida de rol de mesa más que de un shonen convencional.
La traducción de este tomo mantiene el registro seco y directo que ya caracterizaba a los tres anteriores, sin suavizar el vocabulario más crudo de la novela original ni caer en explicaciones de más para quien no conozca Wizardry, la saga de videojuegos que inspira todo el universo. Es una decisión acertada: Blade & Bastard no es una obra que busque hacer amigos entre lectores despistados, y la edición española respeta esa dureza en lugar de limarla.
Como comparación dentro del catálogo de fantasía oscura de Kumo Kagyu, este tomo confirma que Blade & Bastard sigue siendo más cercano al terror de mazmorra clásico que Goblin Slayer, su obra más conocida. Donde Goblin Slayer construye tensión desde la amenaza externa y el peligro inmediato, Blade & Bastard la construye desde el desgaste interno de personajes que ya han muerto una vez y saben perfectamente lo que cuesta volver. Es una diferencia de tono que se aprecia con claridad en este cuarto tomo, centrado casi por completo en las consecuencias psicológicas de la resurrección de Berkanan más que en el peligro puntual del dragón.
La edición de Ediciones Babylon mantiene el formato habitual de la colección: rústica con sobrecubierta, tamaño de bolsillo de 130 x 180 mm, páginas mayormente en blanco y negro con alguna inserción a color, y precio de 10,95 euros. Es una presentación cuidada que aguanta bien la comparación con el resto del catálogo de fantasía oscura de la editorial, y que además coincide en el tiempo con el anuncio de una adaptación futura de la obra, lo cual previsiblemente hará crecer el interés por ponerse al día con estos tomos ya publicados.
El grupo de aventureros que acompaña a Iarumas en este tomo, aunque secundario frente al protagonismo de Berkanan, sigue aportando ese punto de humor negro que ya caracterizaba a la serie desde el primer número: gente que ha hecho de la muerte y la resurrección un oficio más, con la fatiga profesional que eso conlleva. Fugetsu dedica algunas viñetas a mostrar cómo estos personajes reaccionan con total naturalidad ante escenas que a cualquier lector le resultarían perturbadoras, y ese contraste entre la banalidad con la que tratan su trabajo y la gravedad real de lo que hacen sigue siendo uno de los sellos de identidad más reconocibles de Blade & Bastard.
Con ocho tomos ya recopilados en Japón y solo cuatro traducidos hasta ahora en España, todavía queda mazmorra de sobra por explorar. Este cuarto número deja a Berkanan con un objetivo claro y a Iarumas con un nuevo cadáver menos en la lista, en un tomo que prioriza el peso emocional de la resurrección sobre la acción pura, y que confirma que Blade & Bastard tiene más que ofrecer que la simple etiqueta de "otro spin-off de Goblin Slayer".
Autor: Kumo Kagyu (historia), Makoto Fugetsu (dibujo), so-bin (diseños originales)
Editorial japonesa: Drecom (revista DRE Comics)
Editorial española: Ediciones Babylon
Formato: Rústica con sobrecubierta, 130 x 180 mm
Páginas: Blanco y negro con páginas a color
Precio: 10,95 €
Volumen: 4 (en publicación, 8 tomos en Japón)
Género: Fantasía oscura, acción, misterio
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