La portada alternativa del tomo 19 de Dragon Ball Super dibujada por Toyotaro para celebrar su victoria en la encuesta oficial de cubiertas no es un simple capricho para coleccionistas. Es una jugada magistral que le da la vuelta al concepto de la ilustración original. Aquella portada que ganó el primer puesto mostraba a Goku y Gohan junto a sus familias en la superficie, mientras el reflejo del agua sacaba a la luz sus raíces: Bardock, Gine y Raditz por un lado, y la estirpe de Satan por el otro. En esta revisión, el autor sustituye de un plumazo a la familia Son para colocar en el centro a los Brief, manteniendo exactamente la misma estructura de espejo en el suelo pero cambiando el tiro por completo.
Lo que hace que esta imagen haya incendiado las redes no es solo ver a Vegeta, Bulma, Trunks y a la pequeña Bra volando en una composición diagonal súper dinámica. El plato fuerte está abajo, en el agua. Si te fijas en los charcos del fondo, el reflejo ya no muestra la tranquilidad de la Corporación Cápsula, sino los restos del imperio saiyan. Ahí están el Rey Vegeta, un Vegeta niño y su hermano Tarble. Pero hay un detalle brutal que ha pillado a todo el mundo por sorpresa: por primera vez en toda la historia de la franquicia, Toyotaro cuela un primer vistazo a la madre de Vegeta. Un personaje jamás visto ni insinuado en los más de cuarenta años que lleva viva la obra de Akira Toriyama.
En lo técnico, el salto de calidad que pega Toyotaro en esta pieza es evidente si lo comparamos con sus primeros volúmenes editados por Planeta Cómic. Ha dejado atrás esa rigidez anatómica tan criticada en sus inicios y esa obsesión por llenar las viñetas con líneas de impacto rectilíneas que ahogaban el dibujo. La composición actual respira mucho mejor. Juega con una perspectiva en contrapicado agresiva donde los personajes rompen el marco amarillo de la ilustración, proyectándose hacia fuera. La soltura en la caída de la ropa de Trunks con su uniforme escolar o el movimiento del pelo de Bulma demuestran un manejo del entintado mucho más orgánico, reservando la textura dura y los trazos gruesos para la armadura del propio Vegeta.
El contraste entre la escena superior y la inferior funciona muy bien a nivel visual. Arriba tenemos colores saturados, luz y la cotidianeidad de una familia terrestre; abajo, sombras digitales y tonos violetas para retratar a una raza extinta. El agua no está dibujada como un simple adorno, sino como una ancla compositiva en espiral que le da peso cinético a la imagen para que los personajes no parezcan pegados en el aire. Con este rediseño, Toyotaro no solo demuestra que ha interiorizado el ritmo de lectura y la narrativa visual de su maestro, sino que sabe entregar material con el peso suficiente como para que la edición física en tankobon siga siendo imprescindible para los fans.
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| La madre de Vegeta - Diseño conceptual fanart |
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