Kowloon Generic Romance 10, de Jun Mayuzuki: reseña del manga que publica Norma
Norma Editorial llega al décimo tomo de Kowloon Generic Romance, y es, sin exagerar, el volumen que la serie llevaba construyendo desde el primer tomo: aquí por fin se empieza a desvelar qué es realmente Kowloon y qué relación existe entre Kujirai y Kujirai B, la mujer idéntica a la protagonista cuya existencia lleva insinuándose desde hace varios tomos como algo más que un simple parecido físico. Jun Mayuzuki lleva nueve volúmenes sembrando fragmentos de memoria, objetos fuera de lugar, momentos de déjà vu que no terminaban de explicarse, y este tomo empieza por fin a cobrar sentido esa acumulación paciente de pistas.
El acierto de este tomo es que la revelación no llega como un giro de guion aislado, sino como una consecuencia lógica de los fragmentos de memoria que ya habían aparecido en tomos anteriores. Mayuzuki no necesita un capítulo entero de exposición para explicar qué está pasando: deja que los propios recuerdos rotos de Kujirai vayan encajando ante el lector casi al mismo ritmo que ante ella misma, lo cual mantiene la sensación de descubrimiento compartido que ha sido una de las señas de identidad del manga desde el principio. Es un ejercicio de paciencia narrativa poco habitual en un género donde el misterio suele resolverse con más prisa.
Vale la pena detenerse en cómo Mayuzuki gestiona el punto de vista narrativo en este tomo. Buena parte de las revelaciones llegan filtradas por la perspectiva confusa y fragmentada de la propia Kujirai, lo que significa que el lector no recibe la información de forma ordenada y clara, sino tan desordenada como la vive la protagonista. Es una decisión formal coherente con el tema central del manga —la memoria como algo poco fiable, construido a posteriori— pero que exige del lector una atención activa: no es un tomo para leer de forma distraída, porque cada viñeta puede contener una pista que solo cobra sentido páginas después.
La relación entre Kujirai y Kudo, motor emocional de toda la serie, queda en un segundo plano durante buena parte de este tomo, desplazada por el peso de las revelaciones sobre la propia ciudad y sobre Kujirai B. Es una decisión arriesgada para un manga etiquetado como romance, pero funciona porque para este punto de la historia el lector ya sabe que el misterio y la relación romántica nunca han sido dos hilos separados: entender qué es Kowloon y entender quién es realmente Kujirai son, en la práctica, la misma pregunta, y resolver una implica avanzar en la otra. Kujirai B no funciona como un simple mecanismo de misterio de ciencia ficción, un giro sorpresa sin más peso emocional; Mayuzuki lleva tomos dejando claro que su existencia tiene consecuencias directas sobre la identidad de la propia Kujirai, y este volumen empieza a explorar esas consecuencias con la seriedad que se merecen, sin rebajarlas a mera excusa argumental.
Otro detalle que se agradece es que Mayuzuki no convierte la relación entre Kujirai y Kujirai B en una simple confrontación de rivalidad o suplantación, un recurso fácil al que podría haber recurrido dado el planteamiento. La conexión entre ambas se aborda con una ambigüedad emocional que evita tanto el melodrama fácil como la frialdad puramente científica: hay algo genuinamente inquietante en cómo el manga trata la posibilidad de que la propia identidad no sea tan sólida ni tan única como cualquiera querría creer, y ese malestar de fondo es lo que da al tomo su textura más memorable.
El dibujo de Mayuzuki sigue siendo uno de los grandes atractivos de la serie, y en este tomo en particular hay un cuidado especial en diferenciar visualmente los fragmentos de memoria del presente narrativo: un tratamiento de trama y contraste ligeramente distinto que el lector aprende a reconocer casi de inmediato, sin que la autora tenga que anunciarlo con ningún recurso gráfico explicativo. Las páginas dedicadas a la ciudad de Kowloon en sí, con su arquitectura densa y decadente, siguen siendo de lo mejor dibujado de todo el catálogo actual de Norma en manga seinen.
El tema del proyecto Generic Terra, ese planeta artificial mencionado desde el primer tomo como telón de fondo casi anecdótico, adquiere en este volumen un peso mucho más directo sobre la trama principal. Mayuzuki conecta piezas que durante nueve tomos habían parecido pertenecer a dos historias distintas —el romance cotidiano de Kujirai y Kudo, y la ciencia ficción de fondo sobre la construcción de un mundo artificial— y demuestra que en realidad siempre fueron la misma historia contada desde ángulos diferentes. Es el tipo de pago narrativo a largo plazo que solo funciona si los primeros tomos han sembrado con la suficiente sutileza, y aquí se nota que sí lo hicieron. Ese vínculo entre el proyecto Generic Terra y la propia existencia de Kujirai B tampoco se explica de golpe: Mayuzuki sigue dosificando la información justa para que el lector avance a la par que la protagonista, sin adelantarse a resolver preguntas que todavía necesitan más tomos para desarrollarse del todo.
Como advertencia para quien no haya seguido la serie desde el principio: este no es un tomo por el que se pueda empezar, ni siquiera como excepción. La densidad de referencias a fragmentos de memoria y detalles sembrados en volúmenes anteriores hace que buena parte del impacto emocional de las revelaciones dependa directamente de haber acumulado esas nueve entregas previas de dudas sin resolver. Para quien sí lleva la serie al día, en cambio, este es probablemente el tomo más satisfactorio de todo el catálogo hasta la fecha, el momento en el que la paciencia invertida empieza a devolver intereses.
La edición española de Norma mantiene el formato habitual de la colección, con las primeras páginas a color que siempre han sido un pequeño lujo dentro del catálogo de bolsillo de la editorial, y una traducción que sigue sabiendo trasladar el tono melancólico y pausado del original sin caer en un registro artificialmente poético que no le correspondería al manga. Es de agradecer que Norma mantenga el ritmo de publicación sin retrasos entre tomos, algo especialmente valioso en una serie donde perder el hilo entre entregas puede costar bastante más caro que en un manga de estructura más episódica.
Título: Kowloon Generic Romance 10
Título original: 九龍ジェネリックロマンス (Kūron Jenerikku Romansu)
Autora: Jun Mayuzuki
Demografía: Seinen
Géneros: Ciencia ficción, drama, misterio, psicológico, romance
Editorial: Norma Editorial
Editorial japonesa: Shueisha (Weekly Young Jump)
Formato: Rústica con sobrecubierta, 13 x 18 cm, 208 páginas
Precio: 9,00 euros
Serie: 10 de 12 volúmenes (finalizada en Japón)
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