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Reseña de Persona 5 vol. 8: los Ladrones Fantasma se enfrentan al ultimátum del hacker Medjed

Persona 5 dejaba su séptimo tomo con los Ladrones Fantasma de Corazones celebrando la caída de Kaneshiro y, casi al mismo tiempo, recibiendo el desafío de Medjed, un colectivo de hackers dispuesto a exponerlos ante todo Japón. Este octavo tomo, publicado por Ediciones Babylon, es donde esa amenaza digital deja de ser una simple advertencia en pantalla y empieza a poner a Akira y a su grupo contra las cuerdas de verdad.

Portada del tomo 8 del manga Persona 5 de Ediciones Babylon

Portada del tomo 8 del manga Persona 5 de Ediciones Babylon
El tomo arranca con los Ladrones Fantasma todavía procesando el subidón de fama que les ha dado la caída del mafioso Kaneshiro, un triunfo que en el séptimo número se sentía casi excesivo, como si el grupo empezara a creerse su propia leyenda en redes. Hisato Murasaki usa ese exceso de confianza como punto de partida para desmontarlo: Medjed no es un enemigo con Palacio propio al que asaltar con las reglas conocidas del Metaverso, sino una amenaza que juega en el terreno de la información pública, y eso deja a Akira y compañía sin la ventaja táctica a la que ya se habían acostumbrado.

La cuenta atrás que Medjed impone para exponer la identidad de los Ladrones Fantasma funciona como motor de tensión durante buena parte del tomo, y Murasaki dibuja bien el contraste entre la vida pública del grupo, que sigue funcionando en redes sociales como el símbolo de justicia que todo el mundo quiere, y la vida privada de sus miembros, que empiezan a notar el miedo real a perderlo todo si su identidad se filtra. Ryuji, en concreto, tiene aquí un momento de nerviosismo poco heroico que humaniza al grupo mejor que cualquier escena de acción del tomo: no todos están preparados para que su cara salga en la prensa acusada de un delito que sí han cometido, aunque sea por una causa que consideran justa.

El tomo también empieza a sembrar de forma más directa la idea de que detrás de Medjed hay algo que no encaja del todo, sin llegar todavía a resolver el misterio. Murasaki dosifica bien las pistas: un mensaje que llega en un momento demasiado oportuno, una reacción de Sojiro que sugiere que sabe más de lo que dice, y una Futaba que aparece mencionada de pasada pero cuya sombra se nota cada vez más presente en la trama, aunque el tomo evita todavía mostrarla de forma directa. Para quien conozca el material original, ese manejo de las pistas se disfruta especialmente por lo bien calculado que está el ritmo de revelación.

Portada del tomo 8 del manga Persona 5 de Ediciones BabylonPortada del tomo 8 del manga Persona 5 de Ediciones Babylon

El apartado visual de Murasaki mantiene el nivel que ya había demostrado en tomos anteriores, con una atención particular a cómo dibuja el mundo digital: interfaces, mensajes de texto y capturas de pantalla se integran en la página sin romper el flujo de lectura, algo que no siempre es sencillo de conseguir cuando se trata de trasladar la estética de un videojuego lleno de menús a un formato exclusivamente en viñetas. Las páginas de acción, más escasas en este tomo que en el anterior, se compensan con un dibujo de gestos faciales muy expresivo durante las escenas de tensión psicológica, que son las que realmente cargan con el peso del tomo.

Como pega, el ritmo de este octavo número se siente más contenido que el de la irrupción de Medjed en el séptimo tomo. Gran parte de las páginas se dedican a reacciones internas y a movimientos de guion que preparan el terreno para lo que viene después, y quien busque el nivel de acción directa de los asaltos a Palacios anteriores puede encontrar este tomo algo más lento de lo esperado. Es una decisión de ritmo defendible dentro de la lógica de la adaptación, pero convierte a este en un tomo más de transición que de clímax por derecho propio.

Dentro del propio catálogo de adaptaciones de Atlus que maneja Babylon, este tomo se beneficia de la comparación con Persona 5: Mementos Mission, el spin-off de Rokuro Saito centrado en el submundo criminal de Shibuya tras la caída de Kaneshiro. Donde Mementos Mission explora las consecuencias del hundimiento de Kaneshiro desde fuera del grupo protagonista, este octavo tomo de la serie principal las explora desde dentro, mostrando cómo la propia fama de los Ladrones Fantasma se convierte en el arma que Medjed usa en su contra. Leer ambas obras en paralelo ayuda a entender mejor el peso real que tiene la caída de Kaneshiro en el universo de Persona 5 más allá de la trama principal.

Portada del tomo 8 del manga Persona 5 de Ediciones BabylonPortada del tomo 8 del manga Persona 5 de Ediciones Babylon

La edición española de Ediciones Babylon mantiene el formato habitual de la colección: rústica con sobrecubierta, 130 x 190 mm, interior en blanco y negro, y un precio que se mantiene en línea con el resto de tomos publicados. La traducción resuelve bien la jerga propia del juego (Persona, Metaverso, Palacio, cognición) sin caer en explicaciones forzadas dentro del propio diálogo, algo de agradecer para quien ya viene siguiendo la colección desde el primer tomo.

Portada del tomo 8 del manga Persona 5 de Ediciones Babylon
Ann y Makoto tienen en este tomo momentos menores pero bien aprovechados: Ann se muestra incómoda con la exposición mediática del grupo, algo que conecta con su propio historial como modelo acostumbrada a que la opinión pública la juzgue por su imagen; Makoto, por su parte, aporta la mirada más analítica del grupo a la hora de intentar rastrear el origen técnico del desafío de Medjed, aunque el manga deja claro que ni ella tiene, todavía, las herramientas para enfrentarse a un adversario que opera completamente fuera del Metaverso. Son detalles de caracterización menores dentro del volumen, pero ayudan a que el grupo se sienta como un conjunto de personas con reacciones distintas ante la misma crisis, en lugar de una masa homogénea reaccionando al unísono.

Con la amenaza de Medjed todavía sin resolver y las primeras pistas de Futaba empezando a asomar entre líneas, este octavo tomo deja a los Ladrones Fantasma en su momento de mayor exposición pública hasta la fecha, obligados a defender su propia leyenda justo cuando más frágil se ha vuelto. Es un tomo de preparación más que de estallido, pero cumple bien su función dentro del ritmo general de la adaptación, y deja al lector con más ganas de ver cómo se resuelve el enfrentamiento con Medjed que con cualquiera de los Palacios anteriores.

Autor: Hisato Murasaki, basado en el videojuego de Atlus
Editorial japonesa: Atlus / Dengeki Comics
Editorial española: Ediciones Babylon
Formato: Rústica con sobrecubierta, 130 x 190 mm
Páginas: Blanco y negro
Volumen: 8 (en publicación)
Género: Shonen, acción, fantasía, misterio