Este mes de mayo de 2016, ECC Ediciones lanzaba el segundo libro de lo que sin lugar a dudas recopila la mejor etapa de Animal Man, un superhéroe que, si bien nunca se encontró entre los grandes metas que sirven de pilares al Universo DC, cuenta en su haber con algunas de las mejores historias de las que ningún otro vigilante ha gozado gracias al gran Grant Morrison.
Esta entrega reúne en sus 240 páginas a todo color el ecuador de la mítica etapa realizada por el brillante guionista, que comenzó a arrojar luz sobre el origen de sus poderes durante los números 10 a 17 de la serie regular USA, a los que se suma el Secret Origins núm. 39 USA.
Reunidos en un cartoné de lujo que lucirá como pocos en nuestra estantería, esta etapa se acerca a su glorioso final, que llegó en el num 26 de los grapas americanos y que veremos en su tercer volumen.
Buddy Baker siempre ha sido un superhéroe de segunda fila.
Tras obtener sus poderes gracias a la influencia de una astronave extraterrestre - la cual le explotó en la cara, según sus propias palabras -, Buddy recibió la habilidad de obtener prestadas de forma temporal las habilidades de los animales cercanos, otorgándole desde el olfato de un perro a la habilidad de natación de un pez.
Con esta curiosa capacidad y quedando bastante lejos de los grandes como Flash o Green Lantern, Baker no tardó en unirse al grupo conocido como los Héroes Olvidados, viviendo algunas aventuras poco remarcables que a estas alturas ya casi nadie recuerda.
Sin embargo el rumbo de este peculiar personaje se vería truncado gracias a la aparición de los guionistas británicos en la escena de la novela gráfica americana a finales de los años ochenta. Escudados bajo el maravilloso trabajo de Alan Moore, guionistas del viejo mundo desembarcaron en DC Comics para aportar un viento fresco a personajes que ya se encontraban con un clavo sobre el ataud.
Este fue el caso de nuestro protagonista de hoy, quién de repente se vio resucitado en 1988 por Grant Morrison (Los Invisibles, All-Star Superman) para recibir un enfoque mucho más humano que e elevaría a un nuevo estatus muy diferente a lo anteriormente vivido, iniciando su carrera bajo el turbio sello Vertigo.
Aun recuperándonos de lo que supone el primer volumen de Animal Man de Morrison para el universo superheroico con todas sus connotaciones sociales y medioambientales, nos encontramos en este segundo número con una serie de historias que se pueden considerar incluso más polémicas que las vistas anteriormente.
Antes de adentrarnos en la marabunta de controversia que encontraremos en las páginas en el interior de esta recopilación, hallamos una primera trama en la que se profundiza más que nunca en el origen del superhéroe.
Mediante la aparición de unos amarillentos seres alienigenas preocupados por el daño en el espacio tiempo a causa de los sucesos acontecidos en las Crisis, conoceremos las versaderas intenciones que se encuentran tras la nave que estallo delante de Baker otorgándole sus súper poderes.
Revelándoles como una suerte de guardianes, estos seres se revelarán como los creadores no solo de Animal Man, si no de otros seres con habilidades semejantes a los que han ido dotando de las mismas desde los albores de los tiempos, como Vixen, Hamed Ali o Bwana Bestia.
Ahora, ante los cambios que se han originado y han remodelado el multiverso, estos seres aparecerán para solucionar el reciente problema de Animal Man con sus poderes... algo que llevará al mismo a interactuar con la sensual Vixen, que revolucionará todos los instintos sexuales de nuestro felizmente casado superheroe.
Tras este instructivo arco argumental, Buddy volverá a reunirse con Bwana Bestia, con quién tuvo un enfrentamiento en el anterior volumen, en vistas de que el héroe africano debe pasar el mando a la nueva generación.
Sin embargo, el elegido será un joven muchacho de color metido de cabeza en las revoluciones de su gente por la igualdad de derechos en el continente africano, un activista que remodelará por completo el concepto de Bwana Bestia al politizar al héroe.
Un arco de sobras interesante que aborda sin tapujos la cruel situación sufrida por la raza negra bajo el yugo del hombre blanco, remarcando algunas de las brutalidades sufridas por los civiles desfavorecidos por la situación.
Un hincapié político al que seguirán algunos arcos argumentales en los que se analizará la nueva tendencia activista de Buddy Baker a favor de los animales, que el llevará a entremezclarse con auténticos ecoterroristas, lo que por supuesto terminará metiéndole en más de una situación comprometida en la que su moral comenzará a verse comprometida.
Sin despeinarse, Morrison nos mostrará los dos lados de la moneda, por un lado en forma del brutalismo que se encuentra tras algunas prácticas del hombre sin tener en cuenta los derechos animales, y por el otro las consecuencias de las acciones ecoterroristas.
Como ya mencionábamos, Grant Morrison ofreció una vuelta de tuerca que se tercia incluso inesperada, haciendo acopio de todo su imaginativo sin parangón y una calidad narrativa indiscutible, un desarrollo de un personaje abandonado y de poca importancia que encuentra en estas páginas una evolución más que remarcable.
Como sus fieles escuderos encontramos a los dibujantes Chaz Truog y Tom Grummett, quienes plasmaron estas historias con un estilo de dibujo bastante irregular y muy característico de aquella era en la que vieron la luz las mejores entregas del sello Vértigo: un estandarte que, una vez más, podemos apreciar en el fantástico Animal Man de Grant Morrison.
GRANT MORRISON
(Glasgow, Escocia; 1960) Probablemente el guionista más talentoso de su generación, convertido en uno de los ejes sobre los que ha girado no solo el sello Vertigo, sino también DC Comics.
A destacar clásicos como Animal Man o Batman: Arkham Asylum, la personalísima Los Invisibles, o sus colaboraciones con Frank Quitely, con quien ha coincidido en proyectos como Flex Mentallo, All Star Superman o WE3. Recientemente ha abordado una extensa y ambiciosa etapa al frente de Batman.










