Manga: Reseña de El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken) vol. 4 de Buronson y Tetsuo Hara.

Siguiendo con su ritmo de publicación lento pero seguro, este pasado mes de marzo Planeta Comic lanzaba al mercado el volumen 4 de El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken), una auténtica obra de arte del manga que TODO OTAKU debería leer alguna vez en la vida.

Reseña de El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken) vol. 4 de Buronson y Tetsuo Hara.

La edición elegida es la kyuukyoku japonesa, rústica con sobrecubiertas de 128x180mm que cuenta con 18 tomos de más de 300 páginas contando con páginas a color y portadas realizadas con motivo del 30 aniversario de la serie. Tiene periodicidad trimestral y un precio de 12,95 el tomo.

En esta ocasión el tomo nos trae a Jagi en portada, con 306 páginas en su interior que incluyen varias a color y con una impecable traducción realizada por Daruma.

Hokuto no Ken es un manga de Buronson y Tetsuo Hara que se publicó en Japón entre 1983 y 1988. En España Hokuto no Ken (北斗の拳) es conocida por el nombre El Puño de la Estrella del Norte (Fist of the North Star).

Para aquellos que desconozcáis la carrera de esta obra en nuestro país, Planeta Comic ya la publicó en los noventa primero en formato rústica de 48 páginas y después de forma incompleta en formato tankoubon (solo hasta el tomo 15 de 27).

Reseña de El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken) vol. 4 de Buronson y Tetsuo Hara.
Hokuto no Ken (北斗の拳) 
La trama de este volumen se enfoca por primera vez en los hermanos Hokuto, foco sobre el que centrará la historia a partir de ahora. Si bien hasta el momento no se había profundizado demasiado en las tradiciones de la escuela del Puño de la Estrella del Norte y solo habíamos presenciado algunos flashbacks breves del pasado de Kenshiro, esta vez la mirada del lector es arrojada a los sucesos que acontecieron durante el nombramiento de Kenshiro como heredero, en compañía del desarrollo de la trama que en el presente lo hará ir a por sus hermanos.

Así, tras una saga en la cual descubrimos las motivaciones de Rei y vemos afianzarse firmemente la relación entre él y Kenshiro, nuestro protagonista comenzará a perseguir la pista de un hombre con siete cicatrices en el pecho que trata de suplantar su identidad mientras deja tras de sí un reguero de cadáveres: El pérfido Yagi, el primero en aparecer de los tres hermanos de Kenshiro y anterior aspirante al Puño.

Reseña de El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken) vol. 4 de Buronson y Tetsuo Hara.
El enfrentamiento de Yagi con Kenshiro es simplemente fantástico, un nuevo enemigo tan malvado como cobarde a través del cual conocemos la verdad: El Hokuto Shin Ken solo puede tener un heredero, pero su maestro eligió cuatro hijos adoptivos para de entre ellos seleccionar a un sucesor: Raoh, Toki, Yagi y Kenshiro.

Yagi, sintiéndose traicionado por la elección de Ken como sucesor decidió enfocar su vida en destruir la de su blando hermano, convirtiéndose en artífice en la sombra de la mayoría de las desgracias que han sucedido a Kenshiro.

Una batalla épica se mire como se mire, de la cual Kenshiro además obtiene una información más que valiosa: sus otros dos hermanos mayores, Raoh y Toki, siguen vivos.

La pista de Toki guía a Kenshiro en primera instancia a la Ciudad de los Milagros, dónde encuentra una versión retorcida y cruel del hermano mayor al que más admiraba, un hombre cuyo único objetivo era salvar vidas y que ahora se ve mancillado con una nueva imagen de científico enloquecido.

Reseña de El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken) vol. 4 de Buronson y Tetsuo Hara.
Tras hacer frente a este nuevo enemigo, la pista de Toki continuará guiando a Kenshiro, esta vez junto a Rei y Mamiya, hasta la enorme ciudad cárcel de Cassandra, dónde el auténtico Toki espera encerrado a su hermano, rodeado de unos carceleros horripilantes a los que Ken deberá hacer frente.

Bajo esta premisa, el manga de Buronson y Tetsuo Hara nos muestra una trama dramática y espectacular, dónde la tristeza se puede sentir no solo en cada pequeña viñeta y en cada uno de los rostros de sus desesperanzados personajes, destacando entre ellos el mítico Kenshiro, cuya historia no solo conmueve al lector si no que le da aun más poder a cada uno de sus golpes.

Todo esto por supuesto en compañía de un grafismo impresionante, con un nivel de detalle preciso y único que nos deja pasmados. Y más si lo comparamos con el resto de obras de 1984, a las cuales el glorioso Hokuto no Ken superaba con creces.



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