Manga: Reseña de Magical Girl Boy, de Moukon Icchokusen, Fandogamia.

Después de pirulearnos vilmente a través de sus redes sociales con un mareo de nuevas editoriales que nunca existieron - los que no sepáis de que hablo, viviréis más tiempo sin saberlo - los gamberros de Fandogamia licenciaban y lanzaban al mercado este octubre el manga más irreverente sobre Magical Girls que he leído: ¡¡MAGICAL GIRL BOY!!

Reseña de Magical Girl Boy, de Moukon Icchokusen, Fandogamia.

Titulado originalmente Mahou Shoujo Ore (魔法少女 俺), obra original de Moukon Icchokusen, empezó a publicarse en 2012 en la revista Comic Be de Fusion Product y terminó en 2014 con dos tomos recopilatorios de lo más molones.

Fandogamia nos lo trae en un formato tankoubon rústica con sobrecubierta de 12,8x18,3 cm idéntico al japonés, con una potada satinada con un efecto brilli brilli que te mueres y 8 páginas a todos color al principio para terminar de partir la pana.

Muchos ya conocéis esta serie gracias al anime emitido en Crunchyroll, una serie de 12 episodios que se estrenaba en abril de 2018.

Reseña de Magical Girl Boy, de Moukon Icchokusen, Fandogamia.
Tíos mágicos ciclaos en minifalda
La historia da inicio con Saki, una muchacha adolescente un poco tontita que hace sus pinitos como idol junto a su amiga de toda la vida, Sakuyo. Una carrera que por cierto tiene cero éxito, pero eso no parece preocuparle demasiado a nuestra amiga, ya que su único objetivo en la vida es lograr acercarse a su amor de la infancia, Mohiro, que a su vez es hermano de su amiga y un idol de éxito, además de un absoluto empanado que ni siquiera tiene lineas de texto en este manga.

Hasta aquí todo bien hasta que la muchacha al volver a casa se encuentra a un yakuza golpeando la puerta y exigiendo ver a su madre.

Para sorpresa de Saki, su madre ha estado ejerciendo de Magical Girl del barrio en secreto, pero tanto meneo a su edad le tiene bien jodida la cadera y ha decidido dejarlo.

Reseña de Magical Girl Boy, de Moukon Icchokusen, Fandogamia.
Y esto claro, no le gusta nada al yakuza... el cual por cierto, resulta ser su mascota mágica. Sí, en serio.

Cuando el atontado de Mohiro termina encontrándose en peligro al ser secuestrado misteriosamente por unos monstruos, Saki decide tomar el relevo de su madre, heredar sus poderes mágicos y salvar a su amado.

Lo que no se espera es que al transformarse en Magical Girl, en vez de ser una tía atractiva, sexy y pechugona, se convierte en la versión travelo de Broly. Eso y que sus ataques mágicos son sus puños y usar su varita como una maza medieval hasta que los monstruos se conviertan en pulpa sanguionlienta.

Vaya vayita, esto no es lo que habíamos imaginado cuando firmamos el pacto con la mascota de turno. A partir de ahora y para luchar contra el mal, Saki tiene la posibilidad de transformarse en un tío todo cicláo que poco tiene que ver con la idea que tenía ella de chica mágica.

Reseña de Magical Girl Boy, de Moukon Icchokusen, Fandogamia.
Por supuesto, Saki querrá esconder su identidad para que no la descubra su amado, algo no demasiado difícil por que el muchacho es un poco retrasadito. Pero aparte de por él, su secreto se destapa a una velocidad pasmosa. No han pasado ni cincuenta páginas y ya lo sabe el manager, su mejor amiga y el villano de turno.

Con un ambiente muy coñero y una ambiguedad sexual muy gorda, este manga se muestra como una satírica del genero magical girl sin respeto alguno, logrando que el chiste sea lo bastante divertido como para que queramos seguir leyendo esta ida de olla monumental.

Y si encima la obra tiene solo dos tomos, la invitación a echarnos una risas con estos tíos cachas, es aun más atractiva.

¡No os perdáis este manga, que es una risa, copón!
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