Cómic: Reseña de "Hit-Girl 1: En Colombia", de Mark Millar y Ricardo Lopez Ortiz - Panini Comics

La conocimos en Kick-Ass como una de las justicieras más efectivas, cabronas, aterradoras y duras (y jóvenes) del mundo del cómic. Hit-Girl, apodo de Mindy McCready, se presentaba como una niña de 10 años que había sido adoctrinada por su padre, Big Daddy, para convertirse en una experta asesina y luchadora contra el crimen. Tras un intento fallido de vivir una vida normal después de la muerte de su padre, Mindy ha vuelto a sus andadas en una nueva serie regular, volviendo a su violencia extrema y actitud descarada.

Hit-Girl 1: En Colombia

Tras los eventos acontecidos en Kick-Ass 3, Hit-Girl decidió llevar su camino de vigilante al terreno internacional, acercando su versión de justicia a los delincuentes de todo el mundo. Con su compañero Dave Lizewski, el Kick-Ass original, retirado, a Hit-Girl le espera un solitario y complicado camino por delante.

Ahora, los cuatro primeros números de esta serie regular de Hit-Girl que vio la luz en Estados Unidos el 26 de junio de 2018, nos llega de las pano de Panini Comics en un impecable cartoné de 18x27.5 cm, en cuyo interior encontramos 112 páginas a todo color.

Hit-Girl 1: En Colombia

Hit-Girl 1: En Colombia
Hit-Girl 1: En Colombia
La primera parada internacional de Mindy la lleva a cumplir un "pedido" en Colombia, dónde la historia nos presenta a Fabio Mano Mendoza, el asesino más implacable y peligroso de Palmira, quién apresado y juzgado se dirige a cumplir una larga condena cuando el convoy es asaltado y el delincuente, liberado.

La culpable de esta fuga es Mindy, quien recluta forzosamente a Mano mediante un brazalete explosivo para que le ayude en su misión. La misión es clara y simple: convertir a todos los pandilleros de la ciudad en cadáveres utilizando el armamento más avanzado que la pequeñaja se ha podido agenciar, y que incluye desde armas de disparo curvo hasta granadas devoradoras de carne.

Con sus anteriores rivales como objetivo, Mano no tarda de hacer honor a su nombre, extendiendo un reguero de muerte tras él mientras actúa en la sombra bajo las órdenes de nuestra protagonista y de una enigmática señora.

Hit-Girl 1: En Colombia
Pero no todo son alegrías para Mano, y su cruzada de venganza pronto se complica cuando, tras acabar con todas las bandas rivales, el objetivo de Hit-Girl cambia a los que antes fueran los compañeros del sicario.
¿Podrá Hit-Girl mantener a a ralla al peligroso asesino cuando pone como objetivo a su propia familia?



Esta historia es una locura. Mark Millar retoma el control de uno de sus personajes más queridos y famosos, a quién recupera tras la última obra del universo Kick-Ass en 2014, y lo hace con un heredero espiritual perfecto de lo que ya fuera Mindy en su momento, dando como resultado un tomo repleto de divertida ultraviolencia.

Pero en estas páginas no solo hay vísceras y asesinatos de criminales; es un retorcido complot basado en la venganza en el que Millar es capaz de dejar al lector extremadamente satisfecho, demostrando que está en plena forma como escritor.

Hit-Girl 1: En Colombia
En el apartado artístico tenemos a Ricardo López Ortiz, quién se desempeña perfectamente ilustrando asesinatos y muertes demenciales, destacado la pistola de microondas, con cuyo resultado se recrea demostrando cuanta brutalidad es capaz de desatar en sus viñetas.

También encontramos en este volumen una enorme cantidad de secuencias de acción en las que no se echa atrás, elaborando ágilmente batallas trepidantes y frenéticas, tan maravillosamente exageradas que es difícil no reírse, como las secuencias en las que Hit-Girl y Mano se ven obligados a superar a todo un zoológico de animales entre ellos y su objetivo.

Un volumen perfecto para dar inicio a estas nuevas andanzas de la justiciera / asesina Mindy, que deja asolada Palmira antes de dirigirse a su siguiente objetivo... el frío Canadá.
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