Cómic: Reseña de "Yona Princesa del Amanecer" vol.3 de Mizuho Kusanagi - Norma Editorial


Reseña de "Yona Princesa del Amanecer" vol.3 de Mizuho Kusanagi - Norma Editorial
Hoy os traemos la reseña del tomo 3 de Yona Princesa del Amanecer Akatsuki no Yona 暁のヨナ.

Yona Princesa del Amanecer es un manga escrito por Mizuho Kusanagi, mangaka conocida también por otros de sus mangas tales como Mugen Spiral o Yoiko no Kokoroe.


Yona princesa del amanecer trata de la historia de la princesa del reino de Kôka, Yona. Hija única y criada bajo los atentos cuidados de su padre, el rey, y de su escolta Hak, el día de su aniversario su destino cambia por completo.

Yona es una joven princesa que está por cumplir 16 años. Es diferente de cualquier otra muchacha: tiene el cabello rojo, ondulado y largo, un rasgo único en su época. Aunque ella odia esta característica suya al principio, su pelo es comparable con la luz del sol del amanecer (¡de ahí el título de esta historia!), y será comparado con él en innumerables ocasiones, además de ser su característica física principal. Más adelante veremos que el color de su cabello es importante para el desarrollo de la historia. 
Reseña de "Yona Princesa del Amanecer" vol.3 de Mizuho Kusanagi - Norma Editorial
En este tomo Yona empieza a darse cuenta de que ha vivido entre algodones y desinformada en general de lo que pasaba a su “alrededor”, en el palacio. Para combatir su frustración, tanto por el tema de la muerte de su padre, como por el hecho de que Hak casi muere por su culpa, sin olvidarnos del hecho de que el sacerdote que andaba buscando fue desterrado de su propio palacio sin ella saber nada del tema, ella decide volverse fuerte. Para esto le pide a Yoon que le enseñe, ya que quiere dejar de ser una carga para Hak.

Hak tiene que pasar por cirugía de Yoon para sobrevivir, y la noche tras la cirugía, mientras Yona duerme, se despierta y se levanta para buscar su arma sin decirle nada a su princesa. Esta se despierta en medio de la noche y piensa que ha sido abandonada, y rompe a llorar. Hak regresa enseguida y está a punto de besarla, pero Yona lo rechaza pensando que se está metiendo con ella.


Reseña de "Yona Princesa del Amanecer" vol.3 de Mizuho Kusanagi - Norma Editorial
Al día siguiente, la princesa hablará con el sacerdote, quien le predice que su vida provocará una tempestad que sacudirá las vastas tierras del reino de Kôka. Le transmitirá el mensaje directo de los dioses: “Cuando la oscuridad caiga sobre la vasta tierra, la sangre de los dragones restaurará la vida una vez más. De acuerdo con el antiguo juramento, cuando los cuatro dragones estén reunidos la espada y el escudo que protegen al rey despertarán, y al fin el dragón rojo regresará al amanecer”.


Está hablando de la profecía del Rey Hiryû y sus cuatro dragones o protectores. El sacerdote alenta a Yona a buscar los cuatro guerreros dragones, ya que ella no puede vivir por su cuenta solo con Hak, terminarían muriendo. El mandato del cielo es claro, Yona debe buscar a los dragones, y aunque no se comenta, por la similitud de su pelo rojo con el del Rey Hiryû, bien deducimos que Yona representa la reencarnación del protagonista de le leyenda. 

Reseña de "Yona Princesa del Amanecer" vol.3 de Mizuho Kusanagi - Norma Editorial
Y así es como nuestra joven protagonista marcha con su fiel guerrero en busca de los cuatro dragones, pero no viajarán ellos solos, el joven Yoon se les acabará uniendo a petición del propio sacerdote. Su primer destino es la frontera con el Reino de Kai, al noroeste de Kôka. En su viaje, Yona pedirá a Hak que le enseñe a pelear, y aunque este al principio se niega, al final termina enseñándole a usar un arco. Son atacados y rodeados por los protectores del  dragón blanco, pero en cuanto ven el cabello de la princesa, de ese color rojo tan vivo, cambian completamente de actitud y los conducen hasta la aldea del primer dragón: Kija, el dragón blanco. Allí, todos los habitantes los reciben con gratitud y sorpresa, y son tratados como reyes. Es un pueblo muy enraizado a la tradición y el mito del Rey Hiryû, por lo que Yona es venerada como descendiente directa del mismo. 

Cuando Kija y Yona e encuentran, la sangre del dragón despierta, e inmediatamente él la reconoce como su ama, descendiente directa de Hiryû. Kija es un muchacho joven, de pelo plateado y tez muy pálida, casi transparente, y su brazo izquierdo no es humano, es el brazo del dragón blanco. Yona no es capaz de entender por qué Kija le llama ama, ni por qué la estaban esperando (¡se nota que todavía no tiene dos dedos de frente para atar cabos!) pero en todo caso, es feliz de encontrar su nuevo compañero de viaje y futuro fiel amigo. 


Los cuatro muchachos (Yona, Hak, Yoon y Kija) vuelven a salir de viaje en otra nueva aventura; en busca del segundo dragón. Aunque no tienen ninguna pista, Kija puede sentir la presencia de los otros dragones, ya que estos están conectados. ¡La próxima aventura la podremos leer en el tomo 4 de está increíble historia!
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