Cómic Europeo: "El Misterio del Mundo Cuántico" de Thibault Damour y Mathieu Burniat - @normaeditorial

"El Misterio del Mundo Cuántico" de Thibault Damour y Mathieu Burniat
La divulgación científica se ha convertido en uno de los géneros más populares de nuestro tiempo. Científicos como Carl Sagan, Brian Cox, Neil DeGrasse Tyson o Lisa Randall han puesto al alcance del gran público asuntos tan arcanos como el surgimiento del cosmos, la teoría de cuerdas o las últimas especulaciones sobre la relación entre dinosaurios y materia oscura. Pero la divulgación científica es un asunto delicado que tropieza siempre con el mismo escollo: su complejidad, que arriesga la perplejidad, la incomprensión o el aburrimiento de los lectores.

En el prólogo a Historia del tiempo, el célebre astrofísico Stephen Hawking confesaba que, antes de iniciar el proceso de escritura, alguien lo había prevenido contra el exceso de fórmulas matemáticas en el libro mediante una sencilla ecuación: cada ecuación que incluyera reduciría las ventas a la mitad. Si este axioma fuera cierto, Norma Editorial debería estar muy preocupada con la publicación de El misterio del mundo cuántico, novela gráfica del físico Thibault Damour y del historietista Mathieu Burniat. En esta obra, las ecuaciones abundan. Sin embargo, los autores han sorteado el riesgo de dividir sucesivamente el número de lectores agregando al cóctel matemático grandes dosis de frescura, humor e imaginación. Con estos ingredientes, el resultado es ameno y estimulante. Una magnífica obra de divulgación. Y un magnífico tebeo, a secas.

SABIDURÍA Y SENSIBILIDAD
Siendo un álbum que, entre otros temas, aborda la dualidad onda/corpúsculo de las partículas de luz, el nacimiento de El misterio del mundo cuántico se circunscribe exclusivamente al ámbito de las ondas. El físico teórico Thibault Damour había acudido al programa radiofónico La tête au carré de la emisora France Inter para hablar sobre física y Einstein. Allí sugirió la idoneidad del cómic para explicar las complejidades de la física cuántica, ya que la dimensión y el color devienen esenciales en la representación del mundo cuántico. Al respecto, Damour había mantenido conversaciones previas con Moebius para elaborar una tebeo sobre el tema. Sin embargo, nunca pasaron de las palabras a los hechos. Para que la obra se materializase hubo que esperar a la irrupción del historietista Mathieu Burniat, que había escuchado con entusiasmo la emisión de France Inter y que ya había conjugado humor y ciencia en la serie Shrimp.

El misterio del mundo cuántico plantea un viaje al campo de la física teórica y experimental. Es un viaje en el sentido literal del término, ya que el protagonista de la obra es un aventurero llamado Bob que, de la noche a la mañana, se ve arrastrado al mundo de los cuantos de energía. Como Dante en La Divina Comedia, Bob emprende su viaje guiado por el espíritu de un difunto. Si el poeta Virgilio acompañaba a Dante en su paseo por el Cielo y el Infierno, Bob se hace guiar por teóricos tan importantes como Max Planck, Albert Einstein, Louis-Victor de Broglie, Heisenberg, Schrödinger y un largo etcétera. Sin embargo, la acumulación de nombres propios no convierte su viaje en un fárrago tedioso de fechas, teorías y datos.

En realidad, no encontramos ante una obra de lectura fácil, entretenida y agradable, que profundiza paulatinamente en el paradigma científico sin abrumar al lector con una exposición exhaustiva de complejidades científicas. El saber se presenta en píldoras, de forma escalonada y envuelto en los atractivos ropajes de una aventura íntima y sentimental. El misterio del mundo cuántico el conocimiento va de la mano de los sentimientos gracias al astuto guion que Damour y Burniat firman al alimón. Juntos entretejieron los mimbres de la trama. Después, por separado, el primero se encargó esencialmente de proporcionar el soporte científico a la historia y el segundo se ocupó de rematar los flecos del argumento y proporcionar al relato un ritmo muy definido, puntuado por abundantes sorpresas.

El misterio del mundo cuántico es una obra que pone nuestro universo del revés con la sencillez con la que un niño da la vuelta a un calcetín, y nos obliga a replantear nuestras nociones sobre lo que es (y lo que significa) la realidad. Con todas las consecuencias.

THIBAULT DAMOUR LYON, 1951
Es físico teórico especializado en Relatividad y en Teoría de Campos. Ejerce la docencia desde 1989 en el Institut d’Hautes Etudes Scientifiques. Es autor de media docena de libros científicos, de varios ensayos divulgativos (como Si Einstain m’etait conté) y de más de un centenar de artículos sobre temas diversos relacionados con el mundo de la ciencia. El misterio del mundo cuántico es su primera incursión en el campo de la historieta. A la vista del resultado, confiemos en que no sea la última.

MATHIEU BURNIAT Bruselas, 1984
Es uno de los mejores exponentes de la penúltima generación de jóvenes dibujantes francófonos. Como muchos de sus coetáneos, abraza la historieta sin prejuicios y con una voluntad omnímoda. Es decir, viendo en el medio el campo ideal para abordar cualquier tema, ya el género más trillado, ya la temática más novedosa.

Burniat se curtió en el campo del dibujo trabajando como diseñador para una compañía que lo enviaba a China con frecuencia. En aquellos viajes acumuló la documentación necesaria para dibujar su primer proyecto en historieta: Shrimp (2012), serie de humor y ciencia ficción escrita por Benjamin D’Aoust y Matthieu Donck, y publicada en dos volúmenes por Dargaud. A continuación, se estrenó como autor completo con la adaptación de una novela de Marcel Rouff, La passion de Bodin-Bouffant (Dargaud, 2014). Después firmó una miscelánea de tebeo y libro ilustrado titulada Les illustres de la table (2016, Dargaud). Pero su proyecto más celebrado hasta el momento ha sido El misterio del mundo cuántico (2016), en colaboración con el físico Thibault Damour.
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