Cómic: Reseña de "Bushido. La senda del guerrero", de Rob Levin y Jessada Sutthi. @ed_babylon

Bushido. La senda del guerrero
Recientemente Ediciones Babylon lanzaba al mercado una nueva licencia de procedencia estadounidense que resultaba bastante llamativa desde el primer vistazo a su portada: Bushido. La senda del guerrero, obra que surge de la unión de los guiones de Rob Levin y el arte de Jessada Sutthi, la cual nos llegaba directamente como un recopilatorio integral de las cinco entregas en grapa que inicialmente vieron la luz en tierras norteamericanas.

Ediciones Babylon nos brinda este tomo de 136 páginas a todo color en una imponente rústica de 16,5 x 25,65 centímetros, con un acabado mate sobre el que el filo de la espada de nuestro protagonista destaca con un barniz satinado. Un detallazo, la verdad.

Así pues, pasemos a dar un repaso a lo que esta historia tiene que ofrecernos además de su destacable apartado gráfico...



SAMURÁI VS VAMPIRO.
Soy consciente de que esta descripción os hace pensar en las casposas películas con crossovers absurdos de las películas de serie Z de Syfy ó bien en algún discutible documental del canal Historia, pero realmente esta es la premisa de este cómic. Al tema.

La historia nos presenta a un joven muchacho caucásico que, tras el naufragio de su barco al ser presa de un ataque de piratas vampiro (esto solo mejora), termina siendo el único superviviente de la tripulación dando con su cuerpo en costas japonesas. Allí, el náufrago huérfano es recogido bajo la tutela de Isamu, un samurái que lo cría bajo los dogmas del bushido junto a su propio primogénito renombrandole como Kichiro.

No obstante y a diferencia de su familia y entrenamiento, Kichiro llega a su edad adulta sin poder cumplir su sueño a causa de su sangre gaijin: convertirse en samurái. Por si esto fuera poco, nestro afligido pero honorable protagonista se encuentra enamorado de Mitsuko, la hija del Shogun y actual prometida de su hermano Orochi.


Este amor es el que da origen a una rivalidad con Orochi, provocando que Kichiro decida abandonar Japón para siempre para evitar cualquier deshonor que puedan acarrear sus sentimientos. Sin embargo, un desgraciado encuentro vuelve a encauzar su camino cuando descubre que una poderosa horda de vampiros busca la cabeza del Shogun para hacerse con todo el país.

Movido por esto, regresa al castillo justo antes del primer ataque, evitando este primer intento de asesinato pero, en el proceso, presenciando la muerte de su padre entre sus brazos; un hecho por el que se le inculpará debido a los celos de Orochi, lo cual no ayudará a su historia sobre unos monstruso que buscan asesinar al Shogun...

Bajo esta premisa se desata nuestra historia, de la cual no queremos desvelaros mucho más para evitar spoilers. Nos encontramos ante un planteamiento que, aunque parece enfocado en ofrecer una trama de acción sobrenatural, en ocasiones peca de utilizar demasiados "personajes guapetes" a pecho descubierto, dándole ese toque de novela de highlanders. Dejando esto de lado, la historia aborda los tópicos samurái y vampiro sin despeinarse demasiado, con un protagonista un tanto insulso y un villano bastante normalucho. Lo más destacable sin embargo, es Orochi, que aunque al principio de la historia es totalmente insoportable, de cara al final se termina convirtiendo en el personaje más interesante de toda la trama, y con diferencia. Y si no leeros el final que es para cagar ladrillos.


Finalmente cabe destacar, por supuesto, el increíble arte preciosista de Jessada Sutthi, que con su estilo nos recuerda bastante a Clayton Crayn y su trabajo en Marvel X-Force vol.3, optando por unos trazos al estilo acuarela que convierten cada viñeta en un cuadro de museo. Un estilo que, sin embargo, resta algo de dinamismo a las viñetas y deja bien claro el pasado del dibujante como ilustrador de cartas.

Bushido. La senda del guerrero

Rob Levin acudió a la escuela de cine de la USC, con el objetivo de guionizar y dirigir, pero decidió cambiar de enfoque y dedicarse a la escritura. Es por ello que entró a formar parte de Top Cow mientras aún estaba en la escuela hasta convertirse en editor. La necesidad de escribir todavía más estaba allí, así que dejó la compañía en 2009 para dedicarse a ello a tiempo completo. Desde entonces ha escrito para DC Comics, Top Cow y Radical, a menudo en colaboración con Bryan Edward Hill. 

Jessada Sutthi es un artista con cinco años de experiencia en la industria del entretenimiento. Ha realizado trabajos independientes para juegos, portadas de libros y juegos de cartas; además de realizar trabajos de mate painting y diseño para diversas producciones de animación y anuncios de televisión. Actualmente trabaja para el Studio Hive, al que se unió como concept artist y hasta convertirse en Director de Arte en 2012.

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