Literatura: Reseña de "Mihal el guerrero" de Javier Ortiz [Editorial Drakul]

La literatura fantástica tiene grandes obras que se leen y conocen a lo largo de todo el mundo, sin embargo también cuenta con otras muchas de origen más humilde cuya divulgación es básicamente por pequeñas recomendaciones. Hoy nosotros traemos una de estas historias de origen sencillo, para que poco a poco más personas conozcan tanto este libro como la editorial de la que surge.

El libro en cuestión se titula Mihal el guerrero y entre sus páginas podemos leer unas pinceladas de lo que será una historia de fantasía épica transportada al mundo actual. Su autor es a su vez el editor del volumen, Javier Ortiz, quien se lanza pluma en mano y desde la Editorial Drakul a escribir una historia de 200 páginas que adquiere el modesto formato de un libro en rústica de 216x150x1,1 cm. Tamaño perfecto para transportar y adentrarnos en esta historia que apenas cuesta 13,37€.

Autor:
Javier Ortiz (Madrid, 1972) es socio y director de Editorial Drakul desde su fundación en 2006. Desde hace años considera que detrás de cada editor vocacional, se esconde en realidad un escritor frustrado.

La publicación de su primera novela (Mihal, el guerrero) ha tenido que esperar cinco años para poder emplear sus energías en preparar las ediciones de las obras de otros autores. Su esperado nacimiento le sirve para sacar un poco esa espinita que lleva clavada desde hace mucho, mucho tiempo.r:


Mihal el guerrero.
Tal y como reza el volumen, el protagonista de ésta historia es Mihal, un joven muchacho que se le presenta al lector corriendo, más concretamente escapando de alguien. De este otro personaje poco conocemos por ahora aparte de ser llamado El Príncipe, pero lo que si sabemos es que seguirá a Mihal hasta un lago en el que aunque ambos nadan frenéticamente, cuándo salen de sus profundidades ya no se encuentran en el mismo lugar.

El primero en salir es Mihal, quien tras esconderse de su perseguidor no tardará en darse cuenta que éste lugar le es totalmente desconocido. Sin emargo poco tiempo tendrá para maniobrar porque en cuanto aparezca su perseguidor y ataque a dos personas que pasaban por allí, Mihal aprovechará el momento para pillarle desprevenido.

La pelea, aunque rápida, será letal para el Príncipe al recibir un corte en el estómago, pero justo antes de que el joven muchacho lo termine de rematar y le libre de su sufrimiento la pareja que anteriormente fue atacada se interpondrá y hablando en un idioma que nuestro niño no entiende evitara la muerte rápida del Príncipe. Esta acción le parecerá a Mihal un horror, ya que la muerte noble es la rápida, pero al no entender a la pareja preferirá marcharse del lugar.


Es tras este momento cuándo por fin no explican que Mihal es un niño guerrero entrenado para ser Guardia Real. Viste con apenas cuatro harapos de piel y calza extrañas sandalias, pero lo más importante, lleva siempre consigo su arma afilada y un extraño collar con el que podrá entender a la gente a este lado del pozo.

Como muchos abran adivinado, la gente a este lado del pozo somos nosotros, concretamente es un parque de Madrid, mientras que el lado de Mihal es desconocido, un mundo, planeta o realidad al que el muchacho no puede volver. Su único vínculo con su tierra es el pozo, que al traspasarlo emitió una luz resplandeciente, pero ahora esa luz ya no aparece y Mihal se encuentra varado sin saber como volver.


Por suerte no se enfrentará solo a este reto, la extraña pareja que observó su salida del pozo y que fue atacada por el Príncipe, Alex y Sara, volverán a buscarle al parque y le ofrecerán el refugio que aunque no necesita, tan bien le irá. Con ellos, que hablan otro lenguaje diferente al del niño, se comunicará gracias a un extraño collar que le hará la traducción simultánea, pudiendo así entender poco a poco las cosas sobre este mundo.

Ellos le enseñaran mapas, le buscarán ropas e incluso conseguirán que el niño se adapte a su nuevo entorno en mayor o menor medida. Mihal incluso asistirá a las clases de un colegio, pensando eso si, que allí entenderá la magia que mueve este mundo. Pero las cosas no tardarán en truncarse cuándo el Príncipe vuelva pidiendo venganza. Y es que la medicina a este lado del pozo hace incluso milagros, las cárceles pocas veces pueden contener a criminales de otro mundo y la sangre fría de este villano le llevará muy lejos. O puede que demasiado cerca de Mihal.


Crítica:
Esta sencilla historia de fantasía empieza muy enfocada a un público más juvenil gracias al tipo de personaje principal con el que cuenta, un niño que ha perdido el rumbo, que no encaja con el resto por ser muy diferente y provenir de un lugar desconocido para el resto. Lo que para el es lo más normal, para el resto es demasiado extraño y las miradas y susurros aumentan cada vez que el pasa.

Sin embargo Mihal es el claro ejemplo de la superación al ser capaz de adaptarse en mayor o menor medida a este nuevo entorno, acogiendo sus costumbres y incluyéndolas para que tanto su día a día como el de los que le rodean sea más cómodo. Si bien el caso del niño es muy extremo, se podría comparar con la adaptación que tienen que realizar los refugiados de las guerras por ejemplo ya que en ambos casos no tienen un hogar al que volver.

Y si Mihal es la superación, Alex y Sara son la constancia personificada, porque si los niños son difíciles, que además provengan de otro mundo sólo hace que complicar las cosas. Pero lo importante es que ninguno de los dos pierde la esperanza de que el muchacho logre integrarse, poniendo todo su empeño y sus fuerzas para ello. 


Obviamente al contar una historia de este tipo es muy importante que los personajes evolucionen tanto en el trato con el resto, como en sus opiniones y objetivos, haciendo del argumento algo más interesante de ser contado y podemos decir que en este caso Javier Ortiz ha logrado el objetivo a cumplir.

Sus personajes están bien construidos desde el principio, son atractivos para el lector y cuentan con un choque inicial que puede derivar en caminos muy diferentes pero que poco a poco va convergiendo en uno sólo. Esta evolución, además de en el propio protagonista, también se puede ver en el personaje de Alex, quien aunque en un principio es reticente con la idea de llevar a un niño salvaje a casa, después termina aceptando no sólo a Mihal si no también intentando entenderlo ya no como un niño si no como un adulto.


El único fallo que encuentro tiene este libro es que aunque el inicio es muy interesante, el desarrollo es extremadamente largo, encontrando un desenlace que se nota torpe y apresurado. También es cierto que esto ayuda a sentir el estrés del protagonista y a meternos en su piel tanto al principio como al final del libro, momento en el que suceden acciones de gran tensión, pero una vez concluido deja la sensación de que se ha tenido que meter la tijera en más de un lugar.

Pese a esa sensación el ritmo argumental está muy bien y consigue enganchar al lector tanto a la realidad en la que Mihal está atrapado, como a esos pequeños fragmentos de historia que llega a contarnos sobre su mundo natal, su papel en él y todo lo que lo rodea.

Puede que incluso una vez acabado nos encontremos a nosotros mismos reflexionando sobre el futuro tan incierto que tiene por delante el protagonista, y más aún tras el sorprendente final del volumen, el cual cierra y a la vez queda abierto, esperando que este escritor encuentre otro hueco en su día a día como editor para continuar con este mundo de fantasía.


Conclusión:
Este volumen que mezcla fantasía y realidad es un buen ejemplo de novela juvenil al ser fácil de leer, contar con los suficientes personajes para no ser repetitivo y tener una historia que contar la cual llama la atención. Su final dejará muy sorprendidos a los lectores que se acerquen a él, sobretodo si andan buscando algo ligero y su portada, realizada por Juan Alarcón seguro llama la atención desde las estanterías

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