Cómic: Bloodstrike (review), el renacimiento.

Bloodstrike aleta
El mes pasado Aleta Ediciones nos traía el regreso de BLOODSTRIKE, un cómic que tiene tras de sí una larga y complicada historia.

Dicha historia nos lleva a los 90 y a Rob Liefeld en la linea Image, donde el gobierno utilizaba superhéroes resucitados como no-muertos para operaciones encubiertas. Su protagonista Cabbot Stone, alias Slingstone, había ejercido como superhéroe antes de su muerte en los 60/70, momento en que fue resucitado para unirse al equipo que da nombre a esta colección. La cosa pintaba muy bien, pero el tema es que a base de crossovers con otras series y de la relación de Cabbot con otros grupos como Knightstrike, Youngblood, Brigade, así como con su familia (padre y hermano con superpoderes) la cosa se fue liando hasta que no tenía demasiado sentido, cerrando en un adelantado número 25 con Cabbot siendo el único Bloodstrike vivo.

Esto es otra historia, pero nos lleva al Blodstrike de hoy y a su relanzamiento el 2012 en USA, cuando Tim Seely revivía con su guión a Cabbot Stone con el dibujo y colores de Franchesco Gaston en un número 26 que traía un buen golpe de aire fresco a todo lo conocido.

Como os comentábamos, Bloodstrike terminó con Cabbot Stone siendo el único agente de Bloodstrike, y así es como empieza de nuevo la historia, con Stone combatiendo en solitario contra las fuerzas cyborg de Cybernet, pero, cuando las amenazas comienzan a surgir por doquier, el recién nombrado (en circustancias poco casuales) director de Bloodstrike Christos Keyes encarga un nuevo equipo de agentes no-muertos.
Bloodstrike aleta
Esto suma una serie de nuevos miembros a Bloodstrike, que comienzan encargándose del padre de Bloodstrike, el poderoso Quantum, un terrorista a favor de los Nu-Gene (la gente con poderes vamos) y provocan el alzamiento de todo un grupo terrorista en su nombre.

La historia de Tim Seeley es todo lo que uno puede pedir en una primera entrega y nos presenta a personajes nuevos y viejos, empezando por Stone y su familia, a la que no tardamos en conocer y encasillar y terminando con todos los nuevos componentes de Bloodstrike, quienes a base de una serie de terapias para no-muertos combinadas con escenas de acción despiadadas se nos van introduciendo con una soltura pasmosa. Un montón de historias se combinan en un diálogo fluido y lleno de acción con las que Seely emplaza a los personajes sin problemas, dejando claro el vertiginoso funcionamiento de Bloodstrike para los lectores viejos y nuevos en la saga. Todo esto aderezado con un toque de diversión que te arranca una sonrisa a base de chistes sacados de una película de acción de los noventa.

Bloodstrike aleta
Hablando de los lectores que ya conocían Bloodstrike y a nuestro viejo amigo Cabbot encontrarán suficientes referencias para quedar contentos, como el regreso de Cybernet o Quantum a las páginas, pero también veremos cosas nuevas, como la introducción de Marduk, que seguro que traerá bastantes problemas. 

A todo este cocktail argumental se le unen los lápices y colores de Franchesco Gaston, que adornan la historia con un toque diferente, moderno y divertido pero lleno de esa sensación de acción caótica y sangre. Es un dibujo sencillo que revive de nuevo a Cabbot y al equipo, con una serie de diseños que nos traen al equipo al siglo XXI.

Especial mención a las páginas finales del volumen, donde podemos ver la evolución de dichos diseños desde el boceto inicial hasta su aspecto final. A mi al menos, me ha encantado.

Todo esto y más es lo que nos llega en el número 1 de BLOODSTRIKE de Aleta Ediciones, que salió a la venta este 31 de Mayo. Os dejamos las primeras páginas, para que abráis boca:

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